El cierre de la final de la Supercopa Internacional entre Rosario Central y Estudiantes de La Plata finalizó con incidentes dentro de las instalaciones del Estadio Único Madre de Ciudades. Los disturbios se desencadenaron inmediatamente después del tercer gol del conjunto rosarino, el cual fijó la victoria 3-1 en el tiempo reglamentario.
El clima de tensión comenzó dentro del terreno de juego cuando restaban minutos para la finalización del partido. Discusiones entre los futbolistas derivaron en empujones, agresiones físicas y la intervención del cuerpo arbitral encabezado por Darío Herrera.
Traslado de los disturbios a la zona de vestuarios
A pesar de los intentos del personal de seguridad privada y de los efectivos de la Policía de la Provincia por calmar los ánimos en el césped, los altercados se trasladaron al túnel de acceso y al sector de vestuarios del recinto deportivo.
Integrantes de los cuerpos técnicos, futbolistas suplentes y miembros de ambas delegaciones participaron de las discusiones en la zona interna, requiriendo un cordón de seguridad especial para separar a los planteles.
Actuaciones arbitrales y posibles sanciones
Las autoridades del encuentro tomaron nota de los hechos acontecidos tanto en la cancha como en las zonas comunes para elevar el informe correspondiente al Tribunal de Disciplina de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).
Se prevé que en las próximas horas el organismo rector del fútbol nacional evalúe los reportes del árbitro y de los delegados de la Liga Profesional para aplicar las sanciones disciplinarias a los involucrados en las agresiones.






