La evaluación técnica presentada por las Naciones Unidas aporta un crudo panorama sobre los efectos materiales del conflicto bélico en zonas densamente pobladas. Según el relevamiento, un total de 400 edificios y decenas de departamentos particulares registraron distintos niveles de destrucción y afectación edilicia como consecuencia de los bombardeos y operativos armados.
El informe financiero del PNUD discrimina el impacto económico por regiones, dejando en evidencia dónde se concentró el mayor perjuicio para el sector habitacional:
Monte Líbano: Fue la región más castigada por los ataques, acumulando pérdidas estimadas en 349,7 millones de dólares.
Beirut: En la capital libanesa, los daños sobre la infraestructura urbana y habitacional fueron calculados en 15,4 millones de dólares.
Pérdidas multimillonarias a nivel nacional
Los datos de la ONU reflejan la gravedad de una situación que no para de escalar en el territorio. Esta radiografía del organismo internacional coincide con los sombríos pronósticos que las propias autoridades gubernamentales del Líbano habían emitido días atrás respecto al rumbo de su economía regional.
De acuerdo con los registros de las oficinas oficiales del país, las pérdidas acumuladas globales a nivel nacional —contabilizando la parálisis comercial, la destrucción de servicios esenciales y el gasto de emergencia— ya superan los 3.000 millones de dólares. Mientras las operaciones militares persisten en distintas regiones, los especialistas advierten que la reconstrucción del entramado urbano demandará años de financiamiento internacional.






