El ministro de Economía, Luis Caputo, anunció que la Argentina podrá volver a exportar carne vacuna a Japón después de dos décadas, tras alcanzarse un entendimiento sobre los requisitos sanitarios exigidos para el ingreso del producto.
La novedad representa la apertura de un mercado de alto valor para la producción nacional. Según la información difundida junto con el anuncio, Japón importa carne vacuna por alrededor de US$3.000 millones anuales.
Caputo comunicó el acuerdo a través de su cuenta de X y lo calificó como “histórico”.
“Se trata de un acuerdo histórico alcanzado luego de las negociaciones iniciadas en 2024 por las autoridades de nuestro país”, expresó el ministro.
Qué carne argentina podrá ingresar a Japón
Uno de los puntos centrales del entendimiento está relacionado con las condiciones sanitarias que deberá cumplir la producción destinada al mercado japonés.
“Se acordaron los requisitos sanitarios para el ingreso de carne bovina proveniente de la zona libre de aftosa con vacunación”, informó Caputo.
La definición de esas condiciones era un aspecto necesario para avanzar con las exportaciones hacia un mercado caracterizado por sus exigencias sanitarias.
Un mercado de US$3.000 millones anuales
La apertura resulta relevante para el sector exportador argentino debido a la dimensión del mercado japonés.
De acuerdo con los datos consignados en la información difundida, Japón importa alrededor de US$3.000 millones en carne vacuna cada año.
Esto no significa que ese monto vaya a corresponder a exportaciones argentinas: representa el tamaño total aproximado del mercado importador japonés al que podrá acceder el producto nacional bajo las condiciones acordadas.
Las negociaciones comenzaron en 2024
Según explicó Caputo, las conversaciones que desembocaron en el entendimiento comenzaron en 2024 y tuvieron como objetivo acordar las condiciones necesarias para ampliar el acceso de la producción argentina.
El anuncio se conoció además mientras el presidente Javier Milei y parte de su gabinete se encuentran de gira en Francia.
La información proporcionada no precisa todavía cuándo comenzarán efectivamente los primeros embarques, qué volumen podría exportarse ni qué frigoríficos estarán habilitados para operar bajo el nuevo esquema.
Esos datos serán claves para dimensionar el impacto comercial concreto del acuerdo.






