El presidente Javier Milei presentó un conjunto de medidas tendientes a reforzar el reclamo sobre las Islas Malvinas, disponer sanciones sobre empresas petroleras y accionar penalmente contra operaciones hidrocarburíferas no autorizadas por la Argentina. Durante un acto en el Regimiento de Granaderos a Caballo General San Martín, el mandatario afirmó que “la soberanía no debe ser un relato” e instó a consolidar la posición nacional mediante el rigor legal, diplomático y económico.
En su alocución, el jefe de Estado confirmó la firma de un decreto para agilizar los procesos de sanción contra las corporaciones que intervengan en la prospección o extracción de recursos naturales en la plataforma continental argentina bajo permisos del Reino Unido. Paralelamente, anunció el envío de un proyecto de ley al Congreso para inhabilitar a estas compañías y a sus proveedoras de contratar con el Estado nacional o con privados en el país.
Los ejes centrales del anuncio presidencial en materia de soberanía e infraestructura comprenden:
Denuncia contra el proyecto Sea Lion: El Poder Ejecutivo radicó una presentación judicial contra firmas vinculadas a las tareas de exploración y explotación de hidrocarburos autorizadas unilateralmente por el gobierno británico en el área del archipiélago.
Proyectos legislativos: Se enviará al Poder Legislativo una norma para profundizar los castigos comerciales a empresas transgresoras, sumado a la iniciativa para crear un Consejo de Seguridad Nacional.
Infraestructura estratégica en el Sur: El plan oficial contempla la consolidación de una Base Naval Integrada en Tierra del Fuego, junto a inversiones en telecomunicaciones y logística, financiadas mediante reasignación de partidas para sostener el superávit fiscal.
Restitución histórica: La ceremonia en el cuartel de Palermo incluyó la inauguración del Museo del Regimiento y la restitución del sable corvo del General José de San Martín a la unidad militar.
El Presidente remarcó que las Malvinas constituyen una "causa nacional" exenta de disputas partidarias y supeditó el éxito del reclamo diplomático a la vigencia del superávit, la estabilidad cambiaria y el fortalecimiento de la defensa.






