El presidente Javier Milei justificó la profunda reestructuración implementada en la Quinta de Olivos y afirmó que la residencia presidencial funciona como una "base militar". Durante un reportaje televisivo, el mandatario nacional vinculó los estrictos protocolos y el reordenamiento del área con la necesidad de reforzar su esquema de protección personal y del Estado frente a eventuales amenazas de origen internacional.
Las modificaciones operativas comenzaron a mediados de septiembre con el desplazamiento de 12 trabajadores civiles y la disolución de áreas administrativas tradicionales. A partir de la nueva disposición, las labores operativas, el mantenimiento y el servicio gastronómico de la quinta quedaron bajo la órbita exclusiva de la Casa Militar, organismo a cargo del resguardo institucional del Jefe de Estado.
El reordenamiento interno provocó movimientos en la estructura de la Secretaría General de la Presidencia y reubicaciones de personal. Mientras el Gobierno acuerda la reasignación de los empleados desplazados hacia dependencias administrativas de la Casa Rosada, la Quinta de Olivos consolida un estricto protocolo de seguridad alineado con los estándares militares.






