El Gobierno nacional ratificó que no habrá interrupción de actividades en la administración pública nacional de cara a la semifinal de la Copa del Mundo de 2026 entre la Selección Argentina e Inglaterra. De esta manera, el Ejecutivo liderado por el presidente Javier Milei desestimó de forma oficial la solicitud presentada por la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE). El gremio estatal había requerido un cese de tareas a partir del mediodía de este miércoles 15 de julio para los diversos ministerios, entes descentralizados y empresas públicas, argumentando el impacto cultural y la relevancia histórica del partido.
Perfil bajo en Olivos y el diseño del esquema de seguridad
El presidente Milei optará por seguir las instancias del partido de fútbol con extrema prudencia y perfil bajo desde la Quinta de Olivos, acompañado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei. El objetivo del mandatario es evitar cualquier gesto que pueda ser interpretado como un intento de aprovechamiento político o demagógico de los resultados del combinado nacional. Mientras tanto, funcionarios clave como el asesor Santiago Caputo y la secretaria de Legal y Técnica, María Ibarzabal, permanecerán en sus puestos en Balcarce 50.
Dada la alta carga emotiva y las sensibilidades que despierta el choque deportivo, el Ministerio de Seguridad de la Nación dispuso un riguroso operativo de prevención. Unos 300 agentes de las fuerzas federales custodiarán un perímetro de seguridad especial en Buenos Aires que incluirá a la Embajada del Reino Unido, la Embajada de Israel y la sede del Ministerio de Seguridad, mediante vallados preventivos y anillos de contención semejantes a los de las fechas conmemorativas patrias. Asimismo, se coordinarán tareas de supervisión en el Obelisco porteño para asegurar que los eventuales festejos de los hinchas se lleven a cabo de manera pacífica.
El enorme operativo en Atlanta y la controversia por Malvinas
En el plano internacional, la organización del encuentro en el Mercedes-Benz Stadium de Atlanta también contará con medidas de seguridad excepcionales. Se desplegará un contingente de 1.600 uniformados que trabajarán de forma coordinada con agencias federales de los Estados Unidos (como el FBI), la FIFA y representantes de seguridad de ambos países para neutralizar incidentes entre las parcialidades.
Finalmente, respecto a la prohibición impuesta por las autoridades de la FIFA que impide ingresar al estadio con banderas, vestimentas o elementos que contengan leyendas alusivas a las Islas Malvinas por considerarlas mensajes de tinte político, el Gobierno aclaró su postura. Si bien la directiva genera disconformidad a nivel interno en la comitiva oficial, desde Balcarce 50 recordaron que el rol de las delegaciones en el extranjero se limita estrictamente a tareas de asesoramiento y asistencia consultar, quedando la normativa del espectáculo supeditada de manera total a las decisiones de la organización internacional del torneo.






