En el marco del Día del Peluquero, Josefina Castillo visitó ADN de Radio y compartió su experiencia dentro de una profesión que forma parte de su vida desde muy joven. Con 28 años y su propio salón, habló de capacitación, tendencias, el particular vínculo que se genera con las clientas y el creciente impacto de la inteligencia artificial.
Castillo comenzó aproximadamente a los 14 años y prácticamente lleva la mitad de su vida vinculada al oficio. La vocación, además, viene de familia.
“Mi mamá, mis hermanas, todas ellas son peluqueras. Entonces empecé primero como ayudante”, recordó.
A partir de allí comenzó un camino de formación que incluyó estudios, talleres, masterclasses y capacitaciones con otros profesionales. Para la estilista, mantenerse actualizada resulta indispensable ante un rubro en constante transformación.
“Siempre salen nuevas tendencias, nuevas técnicas, nuevos productos. Es una carrera en donde siempre hay mucha innovación”, explicó.
Mucho más que un cambio de look
Más allá del conocimiento técnico, Castillo consideró que uno de los principales desafíos aparece cuando llega el momento de cumplir con las expectativas de quien se sienta frente al espejo.
“Lo más complicado de todo en la profesión siempre es que la persona se mire al espejo y se sienta mejor. Que diga: ‘Hoy salgo hecha una mejor versión de mí misma’”, sostuvo.
Por ese motivo, destacó que antes de comenzar cualquier trabajo realiza un diagnóstico y conversa con la clienta para conocer qué busca, qué cambio pretende y cuáles son las posibilidades reales de conseguirlo.
Pero esas conversaciones muchas veces terminan excediendo completamente al cabello.
Castillo reconoció que en las peluquerías se genera un vínculo particular de confianza y que algunas clientas terminan compartiendo situaciones muy personales.
“A veces me cuentan cosas que ni siquiera sus propias familias saben”, reveló.
Y agregó: “Ocurre algo mágico siempre dentro del salón. No es solamente cortar el pelo, hacer color”.
¿Qué es tendencia actualmente en Santiago?
Consultada en ADN de Radio sobre aquello que más solicitan actualmente las mujeres santiagueñas, Castillo destacó principalmente los efectos naturales.
Los balayage, babylights, tonos dorados y estilos “besados por el sol” se encuentran entre las tendencias que pisan fuerte, especialmente entre las jóvenes adultas.
Sin embargo, advirtió que una tendencia no necesariamente funciona de la misma manera para todas las personas.
“Lo más complicado es seguir tendencias sin recaer en esto de repetir, de hacerles a todas lo mismo”, afirmó.
Por eso, sostuvo que el profesional debe encontrar un equilibrio entre aquello que está de moda y lo que verdaderamente representa a cada clienta, teniendo en cuenta factores como el rostro, la pigmentación y las características del cabello.
“Antes era Pinterest, ahora es ChatGPT”
La entrevista también dejó una particular postal sobre cómo la inteligencia artificial comenzó a modificar la relación entre los clientes y los peluqueros.
Durante años, era habitual llegar al salón con una fotografía encontrada en Google o Pinterest para mostrar el corte o color deseado. Ahora apareció un nuevo protagonista.
“Antes era la fotito de Pinterest, de Google; ahora es ChatGPT”, contó Castillo.
Según explicó, actualmente algunas clientas utilizan herramientas de inteligencia artificial para modificar sus propias fotografías y observar anticipadamente cómo podrían quedarles determinados estilos.
La profesional considera que estas herramientas pueden resultar útiles tanto para el cliente como para el peluquero, ya que permiten visualizar mejor la idea buscada.
El problema aparece cuando se pretende reproducir exactamente una imagen generada digitalmente, debido a que existen características reales del cabello que la tecnología puede no contemplar.
“Hay muchas cosas que la inteligencia artificial no tiene en cuenta”, explicó. Por eso, remarcó que el profesional debe aclarar desde el comienzo qué resultado puede conseguirse y cuál no.
A pesar de haber comenzado a los 14 años y contar actualmente con su propio salón, Josefina todavía se considera una profesional joven y con mucho camino por recorrer.
“Trato de ser innovadora, escuchar mucho al cliente y formar como una red de contención. Siempre tratar de ser humana, creo que así es como me definiría”, concluyó.






