A miles de kilómetros de Santiago del Estero, la chacarera, el tango, el malambo, las boleadoras y el bombo llevaron la cultura argentina a lo más alto.
El Ballet Folclórico Latinoamericano de Santiago del Estero (BAFOLSE) obtuvo el primer premio en el Cheonan World Dance Festival 2026, desarrollado en Corea del Sur, y coronó una experiencia internacional que su director, Juan Messad, todavía intenta dimensionar.
Desde la ciudad de Cheonan y con 12 horas de diferencia respecto de Santiago, el profesor conversó con A Primera Hora y compartió la intimidad de una consagración que tuvo como protagonistas a bailarines santiagueños representando a la Argentina.
“Creo que todavía no tomamos conciencia de lo que se acaba de lograr. Dentro del grupo todavía no caemos en cuenta”, reconoció Messad.

Una competencia con representantes de 28 países
Messad explicó que el certamen forma parte de FIDAF, una federación internacional dedicada a festivales competitivos de danza folclórica.
Según relató durante la entrevista, 28 países fueron invitados a participar de esta edición.
Entre las delegaciones había representantes de Senegal, Kazajistán, Rusia, Bulgaria, Letonia, Eslovaquia y Serbia, además de Argentina.
El profesor destacó especialmente el nivel artístico de algunas de esas delegaciones.
“El grupo de Rusia era magnífico. El grupo de Bulgaria también, hermoso. Tremendo, tremendo”, recordó.
Para BAFOLSE, la invitación no llegó por casualidad.
Los triunfos que abrieron las puertas de Corea
El camino hacia Cheonan había comenzado anteriormente.
Messad contó que dentro de la federación internacional los grupos son observados y recomendados tanto por su desempeño arriba del escenario como por su comportamiento fuera de él.
BAFOLSE ya contaba con antecedentes que terminaron siendo decisivos.
“El año pasado hemos estado en la competencia de Kosovo y de Estambul, que también eran parte de FIDAF. Sacamos el primer premio en Kosovo y el segundo en Estambul”, explicó.
Fue precisamente después de aquellas actuaciones cuando recibieron una invitación para llegar a Corea.
Según Messad, el presidente de la federación asiática les anticipó entonces que el festival más importante se realizaría en Cheonan y manifestó su interés en contar con la delegación santiagueña.
En aquel momento lo tomaron con cautela.
“Muchas veces pasa eso, que se invita de palabra y a veces la invitación no llega por la cantidad de grupos”, reconoció.
Esta vez llegó.
Y BAFOLSE terminó regresando a casa con el primer premio.
Una delegación de 30 santiagueños
El contingente que viajó desde Santiago del Estero está integrado por 30 personas.
“Bailarines somos 26. Tenemos 26 bailarines y cuatro acompañantes que van asistiendo en distintos roles”, detalló Juan Messad.
El viaje comenzó bastante antes de la competencia.
La delegación llegó a Corea del Sur alrededor del 19 de septiembre, pasó inicialmente por Seúl y participó de otra actividad antes de trasladarse a Cheonan.
La competencia central se desarrolló del 1 al 5 de octubre.
El cuadro que prepararon para llegar a la final
BAFOLSE conocía desde mayo las características generales que tendría la competencia y comenzó a preparar su participación.
El desafío incluía distintas instancias y solamente nueve de los 28 países llegarían a la final, según explicó Messad.
Para las primeras presentaciones eligieron dos propuestas que ya formaban parte del recorrido artístico del ballet.
Una fue “Argentinidad”, un cuadro con varios años dentro de la agrupación.
La otra estuvo vinculada con el tango, teniendo en cuenta el interés que este género genera entre el público asiático.
Pero había algo reservado exclusivamente para una eventual definición.
“Si pasábamos a la final, sí armamos un cuadro específico para la final”, contó.
Y pasaron.
Tango, chacarera, malambo, boleadoras y bombo
La propuesta preparada para el momento decisivo buscó condensar diferentes expresiones de la identidad argentina.
El cuadro combinó tango, chacarera y malambo, y desembocó en un cierre con boleadoras y bombo.
La respuesta fue la que los santiagueños esperaban.
“Por suerte ha gustado mucho, ha sido de mucho agrado tanto del jurado como del público”, contó Messad.
Finalmente llegó la consagración y el primer premio para la delegación argentina.
“Nunca estuvimos en una competencia de esta envergadura”
BAFOLSE ya había recorrido escenarios y competencias internacionales. Sin embargo, para Messad, lo vivido en Corea tuvo otra dimensión.
“Hemos estado en competencias anteriormente, pero nunca de la envergadura de esta”, aseguró.
Y agregó: “Sinceramente, esto es magnífico. El nivel de organización que tiene esta gente, yo nunca en mi vida lo he visto”.
Más allá del resultado, la experiencia también dejó aprendizajes para un ballet con una extensa trayectoria en Santiago del Estero y que a lo largo de los años se convirtió en espacio de formación para numerosos bailarines.
El regreso a Santiago después de la consagración
Cuando dialogó con A Primera Hora, Messad y la delegación ya transitaban las últimas horas de su estadía en Corea del Sur.
Habían aprovechado una jornada libre para regresar de paseo a Seúl y posteriormente volvieron a Cheonan, sede central de la competencia.
El grupo debía realizar el check-out del hotel al día siguiente, trasladarse al aeropuerto y comenzar el extenso regreso hacia Argentina.
Esta vez, con un premio que cambia el significado del viaje.
“Con mucha alegría, con mucha ilusión, muchas ganas de volver, de compartir con nuestra gente”, resumió Juan Messad.
Después de competir frente a delegaciones provenientes de diferentes lugares del mundo, BAFOLSE volverá a Santiago del Estero llevando consigo el primer premio obtenido en Corea del Sur.
Y con una sensación que su director sintetizó desde el otro lado del planeta: todavía no terminan de tomar conciencia de lo que consiguieron.






