El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró un repunte del 0,8% mensual en junio, cortando una racha de dos caídas consecutivas registradas en abril y mayo. Según los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad se ubicó un 2,7% por encima del mismo mes del año anterior. Sin embargo, el desempeño no logró compensar el arrastre negativo previo y el promedio del segundo trimestre cerró con una contracción del 0,9% respecto del primer trimestre.
Al evaluar el comportamiento de la economía, analistas privados remarcan que persiste una marcada dinámica de serrucho y una profunda disparidad entre sectores. El crecimiento mensual estuvo traccionado de manera decisiva por rubros primarios y capital-intensivos como la pesca —que registró un salto superior al 30%—, junto a la minería y la energía. Por el contrario, actividades no primarias orientadas al mercado interno continuaron mostrando signos de debilidad, con caídas en el comercio y la construcción, en tanto la industria experimentó un leve rebote técnico.
Especialistas del sector financiero advirtieron que la brecha entre sectores "ganadores" y "perdedores" impacta en el mercado laboral, dado que los rubros rezagados son los mayores generadores de empleo privado registrado. De esta forma, el impulso generado por los recursos naturales permite sostener el nivel de actividad agregada, pero no se traduce en un derrame inmediato sobre la creación de puestos de trabajo ni en la recuperación del poder adquisitivo de los salarios.
Hacia el segundo semestre del año, las perspectivas de las consultoras privadas se mantienen cautas. Factores como la caída en la inversión, el consumo privado resentido por salarios que apenas empatan a la inflación y el estancamiento del gasto público limitan los motores de empuje en el corto plazo. Bajo este escenario, los analistas señalan que el principal vector de crecimiento estará supeditado a la evolución de las exportaciones agropecuarias, energéticas y mineras.






