La profunda recesión económica que golpea al país impacta de lleno en el mercado laboral de Santiago del Estero y fuerza a los trabajadores a volcarse a la informalidad. En la ciudad de La Banda, la instalación de puestos callejeros de comidas rápidas se consolidó en el último año como la principal estrategia de supervivencia familiar para contrarrestar la pérdida del poder adquisitivo.
La proliferación de estructuras que ofrecen panchos, panchuquers y pebetes ya no es exclusiva del microcentro bandeño; la oferta se expandió hacia los barrios periféricos, evidenciando que el autoempleo dejó de ser una opción de progreso para transformarse en una necesidad impostergable de subsistencia.
Lo que necesitas saber sobre el fenómeno del empleo informal
Saturación del mercado: La multiplicación de puestos callejeros generó una competencia feroz en las zonas comerciales, diluyendo las ganancias de los históricos vendedores del sector.
Precios de subsistencia: Las opciones más económicas arrancan en los $1.000, mientras que los combos más elaborados con bebida llegan a los $7.000, un reflejo directo del impacto inflacionario en los insumos básicos.
Cambio de tendencia: Ante la caída de las ventas, los nuevos emprendedores intentan diversificar la oferta tradicional para captar a un cliente que cuida cada peso.
Menos consumo y mayor competencia en la vía pública
El escenario para quienes viven del día a día en la calle se volvió hostil. La devaluación de los salarios no solo empujó a más personas a abrir un puesto, sino que vació los bolsillos de los compradores habituales. Esta doble pinza asfixia a los trabajadores independientes, quienes deben hacer malabares para mantener la rentabilidad sin espantar a la clientela.
"Es verdad que se vende menos porque la gente ya no gasta tanto en estas cositas, pero también porque hay muchos puestitos por todos lados. Eso es lo principal", describió Ramón, un histórico comerciante del microcentro bandeño, exponiendo la dura realidad de un sector que se satura a medida que el empleo formal retrocede.
La falta de empleo formal precariza la economía del hogar
El auge de la comida al paso en La Banda es el síntoma visible de un problema estructural más complejo: la precarización del mercado de trabajo. Sin acceso a empleos registrados ni redes de contención social suficientes, las familias bandeñas convierten las veredas en sus espacios de trabajo, asumiendo los riesgos de la intemperie y la inestabilidad financiera para asegurar el plato de comida diario.






