La llegada masiva de 50.000 marroquíes a la ciudad española de Ceuta generó una fuerte fricción política entre el gobierno de España y varios estados miembros de la Unión Europea (UE), tras los cuestionamientos del presidente Pedro Sánchez sobre la falta de respaldo comunitario y la decisión de otros países de endurecer los controles.
Los reclamos del gobierno español y las críticas a los socios europeos
A través de una carta enviada a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, y al presidente del Consejo Europeo, António Costa, Pedro Sánchez sostuvo que el control en la región se logró en menos de 48 horas en coordinación con Marruecos y con "muy poco apoyo de otros estados europeos". Asimismo, calificó de egoísta la postura de naciones como Italia, Dinamarca y Finlandia, a las que acusó de actuar impulsadas por "prejuicios, noticias falsas o intereses políticos" tras la decisión italiana de suspender la libre circulación.
La respuesta de Italia y el pedido de una estrategia migratoria común
En contraposición, la primera ministra italiana, Georgia Meloni, encabezó una misiva respaldada por 22 estados del bloque para exigir una reunión de emergencia ante la "inmigración clandestina". Meloni remarcó en sus redes sociales que la defensa de las fronteras exteriores "no es el interés de una sola Nación", sino una responsabilidad compartida para evitar cruces masivos descontrolados en el territorio europeo.






