La crisis migratoria en el norte de África no se detiene y amenaza con escalar a niveles críticos. Tras la masiva irrupción de cientos de personas registradas en la ciudad autónoma española de Ceuta, las autoridades dispusieron el cierre preventivo del paso de Beni Enzar en Melilla, el otro enclave español en territorio africano, para frenar posibles desbordes en la frontera.
En los alrededores de Ceuta, la marea humana proveniente de distintas localidades de Marruecos terminó por desbordar a las fuerzas de contención. Ante el goteo constante de familias, jóvenes y menores de edad, las autoridades marroquíes comenzaron a emplear gases lacrimógenos, cañones de agua y pertrechos antidisturbios para dispersar a la multitud congregada en la localidad de Castillejos y en los accesos al perímetro.
Pese a la intervención policial y los patrullajes marítimos de la Marina Real marroquí, cientos de personas continúan arrojándose al agua para bordear el espigón costero y alcanzar suelo español a nado. En paralelo, grupos masivos se concentran en las colinas cercanas y en la ciudad vecina de Fnideq, impulsados por falsos rumores sobre una presunta apertura total de los controles fronterizos.
En tanto, la situación en Melilla sumó un nuevo foco de tensión tras detectarse intentos de cruce a la carrera y detonaciones en las inmediaciones del puesto fronterizo. Mientras cientos de migrantes replegados evalúan pasar la noche en los cascos urbanos para reintentar el cruce, la presión sobre los enclaves españoles mantiene en máxima alerta a las fuerzas de seguridad de ambos países.






