En una enriquecedora entrevista en el programa ADN de Radio LV11, la Dra. Delia Raab de Álvarez abordó una temática médica que cobra cada vez mayor relevancia en la agenda científica y social: la microbiota. "Efectivamente, hoy se considera al intestino un segundo cerebro que tiene mucha interrelación con el cerebro que todos conocemos", explicó la profesional, remarcando cómo factores psicológicos como el nerviosismo, la ansiedad y el estrés repercuten de forma directa en el normal funcionamiento del aparato digestivo.
La referente de la Fundación Mujer fundamentó la organización de esta conferencia argumentando que, si bien el eje central de la institución es la prevención del cáncer ginecológico y mamario, la promoción de la salud y la medicina preventiva constituyen pilares esenciales de su misión comunitaria. La disertación, titulada "El rol de la microbiota intestinal en el proceso salud-enfermedad y la importancia de los probióticos y prebióticos", está diseñada para todo público y busca concientizar sobre cómo el equilibrio de estos microorganismos evita dolencias que van desde distensiones abdominales hasta cuadros de depresión.
La huella digital microbiana y el impacto de la oncología
Al ser consultada sobre las particularidades de la flora intestinal, la Dra. Raab de Álvarez precisó que la microbiota experimenta transformaciones de acuerdo a las etapas madurativas del organismo y los hábitos de cada individuo. "Los estudios de la microbiota se realizan a través de la materia fecal, donde se detecta el ADN de cada una de las bacterias, hongos y virus que posee la persona", detalló, aclarando que, aunque este tipo de análisis moleculares específicos no se ejecutan directamente en laboratorios de Santiago del Estero, los gastroenterólogos locales disponen de los protocolos y métodos de recolección para derivar las muestras a institutos especializados de alta complejidad.
Asimismo, la profesional puso especial énfasis en el acompañamiento a las pacientes que atraviesan afecciones oncológicas. Explicó que tanto el fuerte estrés del diagnóstico como los fármacos de la quimioterapia y radioterapia alteran severamente el ecosistema intestinal, haciendo indispensable una dieta adecuada rica en prebióticos naturales —como el yogur, quesos específicos, banana, manzana, avena, ajo y cebolla— para contrarrestar la disminución de la inmunidad.
Cascos fríos y el ambicioso objetivo de erradicar el cáncer de cuello uterino
Más allá de las actividades académicas coordinadas junto a la vicepresidenta de la entidad, Dra. Francisca Córdova de Agostinelli, la entrevistada visibilizó la enorme labor solidaria y gratuita que despliega la Fundación Mujer en su sede de calles Andes y Milburg. En ese sentido, instó a las pacientes que están por iniciar ciclos de quimioterapia a solicitar turnos para utilizar el banco de cascos fríos. "Le armamos un juego de siete cascos criogénicos a medida que se colocan congelados en la cabeza durante las horas que dura la sesión, logrando evitar la caída total del cabello", subrayó con entusiasmo, sumando este recurso a la par de su tradicional banco de pelucas.
Finalmente, la Dra. Delia Raab de Álvarez compartió una gran novedad respecto a los operativos sanitarios que desarrollan en el interior provincial. La fundación solicitó autorización formal al Ministerio de Salud local para incorporar la aplicación de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH). "Tengo 54 años de actividad médica y me animo a asegurar que podemos llegar a erradicar el cáncer de cuello uterino si logramos vacunar al 90% de la población", concluyó la especialista, recordando que la inmunización es gratuita y obligatoria entre los 11 y 26 años, pero altamente recomendable para hombres y mujeres de cualquier edad.







