Luego de la repercusión generada por su primera publicación sobre El Montecito de los Canichones, el titular de Forrajería Toty, comercio que colaboraba con la obra encabezada por Eduardo “Polaco” Riemersma, realizó un nuevo descargo para aclarar cuál será su posición de ahora en adelante.
El mensaje surgió en medio de la incertidumbre que atraviesa el refugio tras la trágica muerte del reconocido proteccionista santiagueño y, especialmente, frente a las inquietudes sobre cómo continuará la asistencia destinada a los animales.
En esta oportunidad, desde la forrajería aclararon que la decisión tomada no implica abandonar definitivamente la colaboración.
“Hoy hice una pausa. No para abandonar a los canichones, sino para ver cómo continúa todo y qué rumbo decide tomar la comisión”, expresó el titular del comercio.
“Todo lo que hice por los canichones lo hice por Pola”
En su mensaje, explicó que durante todo este tiempo su participación estuvo vinculada principalmente a la amistad que mantenía con Riemersma y al compromiso personal con los animales.
“Todo lo que hice por los canichones lo hice por Pola, por nuestra amistad y por el amor que yo tengo por los animales”, manifestó.
También dejó en claro que su colaboración siempre fue realizada desde afuera de la estructura dirigencial del refugio y que nunca tuvo como objetivo ocupar un lugar dentro de la comisión.
Por este motivo, ahora aguardará conocer cómo se reorganizará El Montecito y cuál será el rumbo que adopten sus nuevas autoridades.
Está dispuesto a seguir ayudando, pero puso condiciones
Lejos de cerrar definitivamente la posibilidad de continuar colaborando, el responsable de Forrajería Toty aseguró que estará dispuesto a acompañar a quien quede al frente de la institución.
“Si el nuevo presidente de la comisión necesita de mi ayuda, lo voy a hacer con muchísimo gusto, como siempre lo hice”, afirmó.
Sin embargo, estableció una serie de condiciones que considera indispensables para mantener su colaboración.

“Necesito que exista un plan, una dirección, valores y un destino claro. Porque ayudar por ayudar no alcanza”, remarcó.
De esta manera, el comerciante puso el foco en la necesidad de que la nueva etapa del refugio cuente con una estructura definida y claridad respecto del destino de los aportes y las decisiones que se adopten.
Pidió compromiso, organización y transparencia
En la parte final de su descargo, el titular de la forrajería sostuvo que la continuidad del trabajo realizado por Riemersma requerirá “compromiso, organización, transparencia y, sobre todo, amor”.
Además, reiteró cuál será su posición mientras se define el futuro institucional de El Montecito.
“Voy a seguir parado en el mismo lugar de siempre: del lado de los animales y de quienes realmente quieran hacer algo por ellos”, concluyó.
El nuevo pronunciamiento busca así llevar tranquilidad luego del impacto que había provocado su primera publicación: la colaboración quedó en pausa mientras se define la reorganización de El Montecito, pero la puerta para continuar ayudando permanece abierta, sujeta al rumbo y funcionamiento que adopte la institución.






