La fragilidad laboral alcanzó durante los últimos años uno de sus niveles más elevados de la última década. Los datos muestran una menor permanencia de los trabajadores asalariados privados registrados, una reducción del empleo formal y un crecimiento de modalidades como el trabajo informal y el cuentapropismo.
Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se destruyeron más de 235.000 empleos asalariados privados registrados, según datos de la Secretaría de Trabajo. En el mismo período también se perdieron 73.000 empleos públicos y 20.000 puestos de trabajo en casas particulares, mientras que se incorporaron unos 150.000 monotributistas.
El resultado agregado fue una pérdida cercana a 180.000 puestos de trabajo en los últimos dos años y medio, de acuerdo con los datos citados en los informes analizados.
La permanencia en el empleo formal cayó al menor nivel de la década
Los microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC muestran que la probabilidad de que un asalariado privado registrado permanezca en el mismo empleo durante doce meses se ubicó en 76 de cada 100 trabajadores.
El indicador representa el registro más bajo de los últimos diez años. Durante 2024-2025 había alcanzado 80 de cada 100, mientras que en 2018-2019, otro período de elevada fragilidad laboral, se ubicaba en 79.
La evolución también refleja un aumento de los trabajadores que abandonaron el empleo privado registrado para pasar a otras modalidades. La proporción que migró hacia el empleo informal pasó del 7,1% al 7,8%, mientras que la que se incorporó al trabajo por cuenta propia aumentó del 3,4% al 4,6%.
Los trabajadores que pierden empleos formales reducen sus ingresos
El deterioro no se limita a la cantidad de puestos registrados. Un informe de la consultora C-P señaló que quienes perdieron un empleo asalariado privado registrado y consiguieron otra forma de inserción laboral también experimentaron una disminución de sus ingresos reales.
Según el estudio, los trabajadores que pasaron a un empleo informal tuvieron una reducción del 14% en su poder adquisitivo, mientras que quienes se incorporaron al cuentapropismo registraron una caída del 28% en sus ingresos reales.
El análisis sostiene que la pérdida de empleos formales estuvo acompañada por un desplazamiento hacia modalidades laborales de menor estabilidad y menor ingreso.
El cuentapropismo ganó participación durante el primer trimestre
Los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 muestran que en los principales aglomerados urbanos había 13,47 millones de trabajadores distribuidos entre distintas modalidades ocupacionales.
Los asalariados representaron el 71,8%, los cuentapropistas el 24,2%, los patrones el 3,7% y los trabajadores familiares sin remuneración el 0,3%.
En comparación con el mismo período del año anterior, la participación de los cuentapropistas aumentó 0,7 puntos porcentuales, mientras que la de los asalariados disminuyó 0,9 puntos.
El análisis de Politikón Chaco indicó que el cuentapropismo alcanzó en 2026 su segundo mayor nivel de participación para un primer trimestre desde 2017, apenas por debajo del máximo de 2021, cuando llegó al 24,4%.
En sentido contrario, la participación del empleo asalariado igualó el menor registro de la serie, también observado en 2021.
La creación de empleo se concentró en modalidades no asalariadas
La evolución acumulada entre 2017 y 2026 muestra un incremento de 3,3 puntos porcentuales en la participación del trabajo por cuenta propia, mientras que el empleo asalariado retrocedió 2,4 puntos porcentuales.
De acuerdo con el análisis citado, cerca de siete de cada diez nuevos ocupados correspondieron al cuentapropismo, mientras que el empleo asalariado mostró un crecimiento prácticamente estancado.
La composición de los nuevos puestos de trabajo refleja así una mayor participación de modalidades no asalariadas, en particular del autoempleo.
El mercado laboral aparece entre las principales preocupaciones
La situación del empleo también ocupa un lugar relevante entre las preocupaciones de los argentinos. Según la encuesta mensual de julio de Latam Pulse Argentina, elaborada por AtlasIntel y Bloomberg, el 73% de los consultados calificó negativamente al mercado laboral.
El 70% también evaluó de manera negativa la situación de la economía argentina, mientras que el 60% manifestó una percepción desfavorable sobre la situación económica de su hogar.
En ese relevamiento, el desempleo apareció como el segundo principal problema del país, con el 46,5% de las menciones, detrás de la corrupción, que alcanzó el 47,7%.
Los distintos indicadores muestran un mercado laboral con menor estabilidad en el empleo registrado y una mayor participación de modalidades informales y por cuenta propia. A la pérdida de puestos formales se suma, de esta manera, un cambio en la composición del empleo y en las condiciones de ingreso de quienes permanecen activos.






