¿Qué saben los jóvenes sobre el Gran Chaco Americano? Esa pregunta fue el punto de partida de una investigación que llevó a la contadora y docente María Delia Caumo a recorrer escuelas, conversar con estudiantes y poner el foco en una región que considera fundamental para pensar el desarrollo ambiental, educativo y productivo.
Caumo visitó el stand de LV11, Nuevo Diario y El Multistream durante la Feria del Libro y presentó su trabajo “El Gran Chaco Americano y la educación”, una investigación que finalizó en agosto y que nació, según explicó, a partir de una inquietud concreta: la escasa difusión que existe sobre esta región.
“El Gran Chaco Americano no es conocido”, sostuvo al explicar qué la impulsó a estudiar el tema.
¿Qué es el Gran Chaco Americano?
Durante la entrevista, Caumo explicó que se denomina Gran Chaco Americano a la segunda región boscosa más extensa de América del Sur, después de la Amazonia.
De acuerdo con los datos utilizados para su trabajo, su superficie supera el millón de kilómetros cuadrados y se distribuye entre cuatro países: Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil.
La investigadora señaló que Argentina concentra aproximadamente el 60% de esa región, mientras que Paraguay representa un 23%, Bolivia un 13% y Brasil un 4%. Dentro del territorio argentino mencionó a provincias como Formosa, Salta, Chaco, Santiago del Estero y parte de Córdoba.
Su preocupación, sin embargo, no pasa únicamente por conocer dónde está ubicado el Gran Chaco.
“El objetivo es que se desarrolle la zona de una manera sustentable, o sea, sin arruinar los recursos naturales que tienen que ser herencia de las generaciones futuras”, explicó.
Más de 460 encuestas y un resultado que la sorprendió
Para conocer cuánto sabían los jóvenes sobre el tema, Caumo trabajó con estudiantes de cuarto y quinto año de cuatro escuelas.
El cuestionario fue deliberadamente breve. Preguntó si conocían qué era el Gran Chaco Americano, de dónde habían obtenido esa información y qué expectativas tenían respecto de la región.
En total, la docente señaló haber realizado más de 460 encuestas.
El resultado que destacó durante la entrevista fue contundente.
“El 97% ha dicho que no conoce, que nunca le enseñaron, no sabe nada de este tema”, afirmó.
Caumo también contó que consultó a los profesores que se encontraban en los cursos y, según los resultados de su relevamiento, ninguno de los docentes consultados manifestó conocer el tema.
Los jóvenes también hablaron de su futuro
La investigación no terminó en determinar cuánto conocían los estudiantes. Las respuestas permitieron, además, recoger qué esperan los jóvenes para su futuro y para las comunidades en las que viven.
Según Caumo, algunos estudiantes señalaron que no podían tener expectativas sobre el Gran Chaco porque directamente desconocían su existencia. Otros, en cambio, comenzaron a relacionar el tema con sus propias posibilidades educativas y laborales.
Entre las inquietudes recogidas aparecieron el financiamiento universitario, la ampliación de la educación pública y la posibilidad de contar con carreras organizadas por tramos, de manera que los estudiantes puedan obtener títulos intermedios antes de completar una formación extensa.
La docente explicó que esa necesidad surge porque muchos jóvenes quieren continuar estudiando, pero al mismo tiempo necesitan incorporarse al mundo laboral antes de finalizar carreras de varios años.
Agua, luz, rutas y oportunidades para el interior
Cuando profundizó sobre las respuestas de los estudiantes, Caumo enumeró otras demandas que aparecieron durante el trabajo de campo.
Los jóvenes mencionaron la necesidad de trabajo, infraestructura rural, agua corriente, electricidad, mejores rutas, mayor seguridad, alumbrado público y educación.
También surgieron inquietudes vinculadas con el ambiente y la identidad de las comunidades.
De acuerdo con la investigadora, los estudiantes expresaron interés por el turismo en las zonas boscosas, el uso responsable de la agricultura y la conservación de fiestas populares, tradiciones y lenguas.
Otro de los puntos destacados fue el reclamo para que las comunidades originarias sean respetadas en relación con la propiedad de las tierras que habitan.
“Quieren ser escuchados”
Entre todas las respuestas hubo una idea que Caumo remarcó especialmente: los jóvenes quieren participar de las discusiones sobre su propio futuro.
“Quieren ser escuchados. Quieren diálogo”, expresó al repasar los resultados.
Para la docente, la educación debe servir precisamente como herramienta para conocer el territorio, comprender sus problemáticas y generar participación.
En ese sentido, propuso que el Gran Chaco Americano pueda ser abordado como un eje transversal y planteó la necesidad de una mayor articulación entre instituciones educativas, organismos técnicos y organizaciones intermedias.
Tres palabras para pensar el futuro
Al finalizar su investigación, Caumo eligió tres conceptos centrales para resumir el enfoque de su trabajo.
El primero fue diálogo, relacionado directamente con el pedido de los jóvenes de ser escuchados.
El segundo fue acompañamiento, entendido como una relación en la que la sociedad pueda involucrarse en políticas públicas beneficiosas y, al mismo tiempo, los gobiernos acompañen el desarrollo educativo.
La tercera palabra elegida fue redistribución, vinculada con la manera en que los recursos pueden contribuir al desarrollo de las comunidades.
Una investigación que busca hacerse visible
Caumo contó que desarrolló el trabajo de manera individual y que actualmente busca diferentes espacios para difundirlo. Bibliotecas populares y otras instituciones le permitieron acercar la investigación a nuevos públicos.
Su paso por el stand de LV11 fue parte de ese recorrido.
Más allá de los porcentajes, el estudio deja planteada una pregunta que atraviesa toda la investigación: cómo cuidar y desarrollar una región de enorme importancia si buena parte de quienes vivirán su futuro todavía no sabe que existe.
Y allí aparece la educación como el punto de partida que propone Caumo: primero conocer, después involucrarse y finalmente pensar qué Gran Chaco se quiere dejar a las próximas generaciones.






