El avance de la inteligencia artificial en Argentina abrió un nuevo debate sobre sus beneficios para la educación y los riesgos de depender cada vez más de las herramientas digitales. En ese contexto, la licenciada en Educación Giselle Arduino dialogó con A Primera Hora, de Radio LV11, y analizó un estudio internacional que destacó a Argentina y Polonia por el uso de esta tecnología para aprender.
Durante la entrevista, la especialista valoró la apertura de los argentinos a incorporar nuevas herramientas, pero planteó una diferencia fundamental: tener acceso inmediato a la información no significa necesariamente adquirir conocimientos.
El dato que destacó sobre Argentina y la inteligencia artificial
Arduino se refirió a una encuesta según la cual el 93% de los profesionales consultados utiliza inteligencia artificial, una cifra que interpretó como una señal positiva de acceso y adaptación tecnológica.
La entrevistada aclaró que ese porcentaje corresponde a los participantes del relevamiento y no permite afirmar que todos los profesionales argentinos utilicen IA.
Entre sus ventajas, mencionó la posibilidad de ahorrar tiempo, consultar información y favorecer la formación continua.
Sin embargo, también destacó otro dato del estudio: el 59% de los encuestados manifestó dificultades para llevar a la práctica habilidades aprendidas.
Para la especialista, esta situación invita a reflexionar sobre cómo se incorpora el conocimiento y cuánto esfuerzo intelectual se delega en las herramientas digitales.
“Acceder a la información no es lo mismo que aprender”
Uno de los conceptos centrales de la entrevista fue la diferencia entre obtener una respuesta y comprenderla.
“Depende cómo la uses y para qué la uses”, respondió Arduino cuando le preguntaron si la inteligencia artificial permite pensar.
Explicó que aprender implica interpretar, relacionar conceptos y aplicar lo adquirido para resolver situaciones concretas.
También advirtió sobre el riesgo de dejar de ejercitar habilidades como el cálculo mental, la escritura y la orientación, al depender permanentemente de aplicaciones.
“Lo que el cerebro no usa, lo termina perdiendo”, sostuvo al referirse a la importancia de mantener activas las capacidades cognitivas.
Por qué las escuelas deben enseñar a utilizar IA
Lejos de proponer que la inteligencia artificial quede fuera de las aulas, Arduino defendió su incorporación a la enseñanza.
Consideró que no enseñar a utilizar estas herramientas puede representar una desventaja para los estudiantes cuando ingresen al mundo laboral.
No obstante, remarcó que su utilización debe acompañarse de actividades que estimulen el razonamiento, la creatividad y la capacidad de resolver problemas.
“El conocimiento lo producimos nosotros con toda esa información”, explicó.
Los vínculos humanos y otro desafío de la tecnología
La conversación también abordó el uso de robots y asistentes inteligentes para acompañar a adultos mayores y niños.
Arduino reconoció que estas tecnologías pueden ofrecer alternativas de acompañamiento, aunque manifestó preocupación ante la posibilidad de utilizarlas para sustituir relaciones personales.
“Nada reemplaza el vínculo humano”, afirmó.
La especialista cerró su participación en Radio LV11 con una reflexión sobre el desafío educativo: aprovechar las ventajas de la inteligencia artificial sin renunciar al esfuerzo necesario para aprender.






