River Plate volvió a sufrir un duro golpe. El equipo dirigido por Eduardo Coudet perdió 1-0 ante Gimnasia y Esgrima La Plata en el estadio Juan Carmelo Zerillo, por la segunda fecha del Torneo Clausura, y sumó su tercera derrota consecutiva en el comienzo del segundo semestre.
El final del encuentro dejó una imagen que reflejó el delicado momento del entrenador. Tras el pitazo final, Coudet se acercó a saludar cordialmente a Ariel Pereyra, entrenador del conjunto platense, con quien intercambió unas breves palabras antes de iniciar una caminata en soledad rumbo al vestuario, sin detenerse a dialogar con sus jugadores ni con los integrantes de su cuerpo técnico.
Un arranque para el olvido
El ciclo del "Chacho" atraviesa su momento más complejo desde que asumió. River quedó eliminado de la Copa Argentina tras perder 3-1 ante Aldosivi, y luego encadenó dos derrotas en el Torneo Clausura: 1-0 frente a Barracas Central y 1-0 ante Gimnasia.
La seguidilla de malos resultados incrementó la presión sobre el entrenador, que buscará recuperarse el próximo domingo desde las 19.15, cuando el Millonario reciba a Rosario Central.
La autocrítica de Coudet
En la conferencia de prensa posterior al partido, el entrenador reconoció el difícil presente del equipo.
"No ligamos nada, hay que trabajar", afirmó.
Además, sostuvo: "No estamos acostumbrados a esta situación. La planificación nos está llevando más de lo que pensábamos. Tengo claro el lugar en el que estoy. River no da tiempo ni margen. Hay poco tiempo y margen: hay que ganar y mucho".
Coudet también explicó que algunos futbolistas todavía no alcanzaron su mejor nivel.
"No hemos tenido tiempo para que encuentren ritmo ni su mejor versión con ciertos jugadores importantes. Podemos hablar de tiempos, pero hay que ganar".
Finalmente, dejó una frase que sintetizó el momento que atraviesa el equipo: "Es de las veces que más me ha costado hacer jugar a un equipo como quiero".






