El mercado cárnico nacional atraviesa modificaciones estructurales profundas impulsadas por un incremento sostenido en la importación de carne proveniente de Brasil, cuyo objetivo principal es "arbitrar" y contener los precios locales. Desde el sector estiman que los volúmenes importados se duplicarán este año, alcanzando las 65.000 toneladas frente a las 32.000 del año pasado y las marginales 500 toneladas habituales de épocas pasadas.
Precios competitivos y márgenes extraordinarios
Los cortes importados llegan al país con valores sensiblemente inferiores a los locales —aproximadamente un 25% más baratos—, destacándose productos muy valorados como el lomo, el vacío y la nalga. Los supermercados compran el kilo de lomo a unos $9.000 y lo comercializan en góndola entre los $20.000 y $23.000, lo que genera márgenes de ganancia extraordinarios para las grandes cadenas mientras mantienen ofertas atractivas. Otros cortes económicos registran promedios de $13.000 para la tapa de asado y entre $14.000 y $16.000 para la nalga.
Un cambio de matriz productiva y de consumo
Esta dinámica ha configurado un nuevo escenario: Argentina exporta sus cortes de alto valor (como el bife de chorizo) a mercados premium como Estados Unidos, Israel y la Unión Europea, mientras abastece su mercado interno con carne extranjera más económica. Aunque la carne brasileña suele ser menos tierna o tener menor sabor que la argentina, gana terreno por su precio atractivo, actuando como un "techo" para evitar saltos inflacionarios en el mostrador.
Caída del consumo vacuno y auge de sustitutos
En paralelo, la caída del poder adquisitivo de los hogares ha desplomado el consumo interno de carne vacuna a niveles históricos de entre 42 y 45 kilos por habitante al año (muy por debajo de los 55-60 kilos previos o los 70 kilos de comienzos de la década de 2010). Esto ha derivado en un trasvase hacia otras fuentes de proteínas más económicas:
Pollo: Lidera el consumo con 51 kg anuales por habitante gracias a su precio.
Cerdo: Se afianza con un consumo proyectado de 22 a 23 kg anuales.
Huevos: Experimentan un auge con niveles de producción récord y valores de alrededor de $5.000 el maple en el AMBA.
Como contrapartida a esta transformación, el tradicional asado argentino se mantiene como excepción: al no priorizar la exportación masiva, queda reservado para el mercado interno con precios más accesibles, garantizando el abastecimiento y la estabilidad de precios de cara al futuro.






