El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró en abril una fuerte aceleración al ubicarse en 5,2%, marcando el incremento mensual más alto desde marzo del año 2024. Con este preocupante dato, el indicador macroeconómico acumula una suba del 11,6% en lo que va del año y un aumento interanual del 30,8%.
De acuerdo al reporte oficial emitido por el organismo estadístico, el incremento estuvo impulsado principalmente por el fuerte salto en los productos nacionales, que avanzaron un 5,3% respecto de marzo, mientras que los artículos importados registraron una suba más moderada del 2,5% en el mismo período.
Entre los rubros con mayores incrementos de la economía formal se destacó con nitidez el sector de Petróleo crudo y gas, que trepó un impactante 22,9% dentro del segmento de los productos primarios, en medio del impacto internacional y la volatilidad de los mercados por el conflicto bélico en Medio Oriente.
Alimentos y energía en alza
El informe del organismo técnico detalló además que los productos primarios fueron la categoría que más aumentó durante el mes de abril, con un alza generalizada del 9,8%. A este rubro le siguieron los productos manufacturados, que crecieron un 4,1%, y el servicio de provisión de energía eléctrica, con una variación al alza del 1,1%.
En paralelo a la suba de los combustibles y la energía, las planillas del INDEC también reportaron remarcaciones de consideración en sectores sensibles como los productos refinados del petróleo, sustancias químicas, alimentos y bebidas, y productos derivados del caucho y el plástico.
Alarma por el traslado a las góndolas
Por otra parte, el Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) —indicador que excluye el efecto impositivo de los combustibles— también reflejó una fuerte aceleración y registró un incremento del 4,8% mensual, confirmando la inercia alcista de la estructura de costos.
Los datos sectoriales encendieron nuevamente las alarmas entre los analistas económicos debido al impacto directo que los precios mayoristas suelen tener sobre la inflación minorista en los meses subsiguientes, especialmente en sectores vinculados al consumo masivo, la logística y los combustibles de uso doméstico.






