Por Ariel Sequeira
La noticia: Se viene otro ajuste, otro recorte del gobierno que será superior a los 2,5 billones de pesos. Esto fue publicado ayer en el boletín oficial. Le medida supone una nueva reestructuración del gasto público. Y la frutilla del postre sin lugar a dudas será el slogan bajo el cual la sociedad conocerá esta acción de la motosierra: “2026, año de la grandeza argentina”. El objetivo declamado como siempre es el tan mentado equilibrio fiscal, apelando para ello a la drástica reducción de fondos en organismos del Estado.
Cuando Andreas Stihl, un ingeniero suizo-alemán, patentó la primera motosierra eléctrica del mundo en 1926, con la finalidad de modernizar una herramienta para el trabajo en los bosques, jamás se hubiera imaginado que algún outsider de la política la institucionalizaría y la usaría para dejar gente en la calle -desempleo-, para negar remedios a los viejos, para negar dispositivos de asistencia ortopédica a discapacitados -léase silla de ruedas entre otros-, para negar salarios dignos a científicos, docentes y empleados administrativos en las universidades, para condenar a la parálisis a la industria, al cierre de comercios y a la miseria a cientos de miles, aunque el Indec diga lo contrario.
La firma de este decretó es lo que mayor estupor provoca cuando se toma dato de la medida. Sí, es Manuel Adorni quien la rubrica. El hoy denunciado jefe de gabinete de ministros, por enriquecimiento ilícito, hará profundos recortes en programas de salud de alta complejidad, en el sistema universitario y en el financiamiento de infraestructura para las provincias.
La motosierra pasará de acuerdo a esta discriminación: En salud pública donde los recortes son inhumanos e irracionales. El total de este ajuste comprendería unos 63.000 millones de pesos. Y aquí viene lo más difícil de explicar o aceptar porque la merma más ostensible se hará sobre las tareas de investigación y tratamiento del cáncer. Aquí la poda será de unos 5.000 millones. Siempre en materia de investigación y tratamiento, los pacientes afectados por VIH, hepatitis y tuberculosis, sufrirán el recorte de unos 8000 millones. No escaparán de estas políticas restrictivas el Incucai y el instituto Malbrán, la baja de fondos en estos organismos afectaría su infraestructura en primer lugar, más allá de otros cambios impuestos por la carencia de fondos para seguir funcionando.
Como se sabe el presidente de la Nación está indudablemente encaprichado con las universidades nacionales -es decir la educación pública estatal-. Es así que mientras la comunidad universitaria santiagueña marcha por estas por las calles de la Madre de Ciudades -en el resto del país la denominado Marcha Federal será vespertina- reclamando por la ley de financiamiento, el Poder Ejecutivo con la firma de Adorni, reduce sus fondos de funcionamiento en 78.000 millones de pesos. La motosierra cortará la servís al fondo de compensación salarial docente, obvio dejará de existir para beneficio de los educadores. Además, puntalmente unas 13 universidades distribuidas por el país, dejarán de recibir unos 5.000 millones, que serían empleados en infraestructura. A Modo de ejemplo, entra estas casas de estudios afectadas se distingue a la Universidad Nacional de La Plata y la Universidad de Avellaneda.
Es paradójico que lo que fue concebido como una herramienta de trabajo en sus orígenes -la motosierra-, hoy se haya corporizado en el acta de defunción de cientos de miles en el país. Según este nuevo plan de ajuste, la motosierra será aún más profunda en las provincias. Los gobernadores -es decir los provincianos, la gente, los ciudadanos- sufrirán el recorte de unos 970.000 millones. Como consecuencia de esta medida se paralizarían proyectos de saneamiento, como acueductos, plantas depuradoras y otras obras similares destinadas a permitir el acceso al agua y cloacas a miles en Santa Fe, Entre Ríos y Tucumán.
Aún resuenan ecos de la asunción del actual presidente de la Nación cuando desde el Congreso de la Nación -al que le daba la espalda- vociferaba a boca de jarro: “No hay plata”, claro que lo que nunca aclaró fue que no había dinero para mejorar la vida de los argentinos, pero sí para otorgar préstamos a sus partidarios desde el Banco Nación o bien para que su plantel de funcionarios cobrara sobre sus salarios en blanco, abundantes cifras en negro.
La motosierra es implacable, por ello la ciencia no salva de los nuevos recortes. Con esa premisa el Conicet sufrirá recortes por unos 3.200 millones de pesos. De igual manera la Conae y la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), no escaparán de importantes mermas en los dineros que recibían desde el Estado.
Si la Nación viene aplicando recortes lacerantes en todos los niveles del Estado desde hace dos años y aún así sigue pidiendo dinero a la banca extranjera, deberíamos al menos preguntarnos: ¿Lo ahorrado hasta ahora dónde fue a parar? ¿Ese dinero está atesorado en alguna bóveda? ¿Rinde intereses en alguna entidad financiera? ¿Es dinero destinado a pagar las deudas de los privados además de lo público? Y téngase en cuenta que sólo estoy hablando del dinero ahorra por los recortes… ¿Y qué pasó con la plata -dólares- que llegó desde el FMI y el Tesoro de los EE.UU.? Y no… Nadie da respuestas. La administración Milei sigue pidiendo plata y al mismo tiempo recortando, como consecuencia la gente pasa hambre, mientras su jefe de gabinete se sigue comprando propiedades.
Para cerrar me quedó con una imagen del cine de terror. Los cinéfilos recordarán “La masacre de Texas” y su escena icónica, aquella en la que el villano, Leatherface (Cara de Cuero) blandiendo su motosierra lanza una última amenaza al público en la platea, sin una sola palabra advierte: “Miren que sigo vivo y con la motosierra en mis manos”.






