En el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas, los principales referentes de la nueva derecha latinoamericana escenificaron un alineamiento pleno con la administración de Donald Trump. Durante las sesiones celebradas en Nueva York, mandatarios y representantes de más de una docena de países de la región respaldaron el despliegue de las fuerzas militares estadounidenses en el hemisferio y acompañaron la estrategia de seguridad internacional impulsada por la Casa Blanca.
El eje central de la confluencia política quedó consolidado en la cumbre del Escudo de las Américas, una coalición contra el crimen organizado impulsada por Washington. En dicho encuentro, líderes regionales como José Antonio Kast (Chile), Keiko Fujimori (Perú) y Santiago Peña (Paraguay) celebraron las medidas de mano dura y el combate al narcoterrorismo promovido por la administración estadounidense, soslayando las advertencias emitidas por relatores de la ONU respecto al impacto de estas operaciones militares en el derecho internacional.
Las posturas de alineamiento directo en materia de seguridad, soberanía e inteligencia artificial marcaron un fuerte contraste con la posición del presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. Mientras mandatarios como Javier Milei (Argentina) coincidieron de forma explícita con las visiones de la Casa Blanca, la representación de Brasil advirtió ante el plenario del organismo multinacional sobre el riesgo que implican las pretensiones hegemónicas e intervencionistas en los procesos políticos del continente.






