El ultimátum del espacio que lidera Cristian Ritondo en la Cámara de Diputados expone el agotamiento de la paciencia política de los sectores que venían actuando como soporte parlamentario de La Libertad Avanza. En este año 2026, la bancada amarilla optó por ejercer una presión directa sobre la Casa Rosada: "No hay postura definida. Estamos instando a que el Gobierno lo corra a Adorni. Tiene ocho días", advirtieron de manera tajante fuentes jerárquicas del bloque del PRO. La advertencia tensiona al máximo los puentes de diálogo y deja al Poder Ejecutivo ante la encrucijada de sostener a su ministro coordinador a costa de paralizar su agenda de reformas estructurales.
Por su parte, la Unión Cívica Radical y las fuerzas que integran el interbloque Fuerzas del Cambio —incluyendo al MID y bajo la coordinación de Karina Banfi— ensayan una postura intermedia, aunque no ocultan su preocupación por el costo político de convalidar las explicaciones del funcionario. Los legisladores radicales y desarrollistas mantendrán reuniones clave entre el martes y el miércoles de esta semana para unificar una estrategia común. La posición que adopten estos sectores moderados terminará de inclinar la balanza de cara al debate del 23 de junio, donde ya están listos seis expedientes que contemplan desde pedidos de informes básicos e interpelaciones presenciales hasta mociones de censura institucional.
La actual tormenta política contrasta fuertemente con la fallida sesión del pasado 13 de mayo, cuando el PRO, la UCR y el nucleamiento colaboracionista de Provincias Unidas decidieron vaciar el recinto para resguardar la gobernabilidad de la administración libertaria. Sin embargo, las llamativas justificaciones patrimoniales de Adorni en la televisión abierta respecto a sus ganancias en criptomonedas y los cuestionamientos internos instalados por la jefa de la bancada oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, terminaron por fracturar el esquema de alianzas. Con un peronismo unificado y bloques de izquierda decididos a avanzar, el Gobierno nacional se enfrenta al desafío de desactivar una crisis de gabinete que amenaza con reconfigurar el mapa de poder en el parlamento.
"El PRO le fijó un plazo de ocho días al presidente Milei para remover a Adorni, bajo la advertencia de habilitar el quórum para una sesión de interpelación y censura."






