Comprar los productos básicos para sostener un hogar se convirtió en un desafío cotidiano para numerosas familias. Reducir cantidades, buscar ofertas, abandonar primeras marcas y hasta financiar alimentos en cuotas aparecen entre las estrategias utilizadas para administrar un presupuesto cada vez más ajustado.
Un relevamiento realizado por Nuevo Diario permitió conocer cómo esta situación se refleja directamente en los comercios, donde los vendedores advierten cambios marcados en la manera de comprar.
“Muchos sacan hasta en 6 cuotas, si les es posible, la mercadería de solo dos semanas, mientras que otros compran día a día las cosas porque no saben si tendrán para el siguiente”, explicó un comerciante de una despensa ubicada sobre calle Quintana.
Comprar solamente lo indispensable
Según explicó el vendedor, los clientes piensan cada vez más antes de colocar un producto en el carrito o llegar al mostrador.
“La gente se mide muchísimo en lo que va a gastar, buscan ofertas y así varios métodos para poder abastecerse de la mercadería que necesitan”, señaló.
El fenómeno modifica hábitos que hasta hace un tiempo eran habituales. Frente a la imposibilidad de realizar una compra grande para varias semanas, algunos consumidores optan por llevar únicamente lo necesario para el día, mientras otros utilizan la tarjeta para distribuir el gasto en varios meses.
La situación ya había sido advertida por la presidenta del Centro de Comercio, Stella Maris Gallegos, quien manifestó a Nuevo Diario su preocupación por el escenario que atraviesan los consumidores.
“Asusta ver a la gente contar peso a peso”, expresó, al referirse además a los aumentos registrados entre julio y septiembre.
“Las primeras marcas ya no son una opción”
La pérdida de capacidad de compra también repercute en las decisiones de los propios comerciantes. Ante clientes que priorizan exclusivamente el precio, algunos negocios reducen márgenes de ganancia, incorporan promociones y administran cuidadosamente el stock para evitar pérdidas por vencimientos.
“Hay negocios en los que van a ver que las primeras marcas no existen porque la mayoría de la gente no las lleva por caras. Si se pueden ahorrar $100, lo hacen, y sacar en cuotas también”, relató un comerciante de calle Alberdi.
El escenario muestra así una transformación en el consumo cotidiano: el precio pasó a determinar buena parte de las decisiones, incluso cuando la diferencia entre dos productos resulta mínima.
Mientras desde el Gobierno nacional se destacan los indicadores de inflación, en los comercios consultados por este medio la preocupación está puesta en otra realidad concreta: cómo hacen las familias para completar la canasta básica con ingresos limitados y llegar a fin de mes.






