En el marco del Día del Traductor, Laura Rolfi dialogó este miércoles con Nancy Urquiza y Víctor Gauna en A Primera Hora, por Radio LV11, y abrió las puertas a una profesión que atraviesa prácticamente todas las áreas del conocimiento.
Durante la entrevista habló de sus comienzos, de su especialización en traducciones vinculadas con medicina e investigación clínica, de la importancia de la formación lingüística y de uno de los grandes desafíos que enfrenta actualmente el sector: la irrupción de la inteligencia artificial.
¿Por qué se celebra el Día del Traductor?
Rolfi explicó que la fecha está relacionada con San Jerónimo, considerado una figura fundamental en la historia de la traducción por su trabajo sobre los textos bíblicos.
Según explicó durante la entrevista, su traducción permitió que ese conocimiento pudiera llegar a una cantidad mucho mayor de personas. De allí que su figura haya quedado vinculada a quienes se dedican profesionalmente a esta actividad.
Pero la propia historia de Rolfi con la profesión comenzó de una manera bastante diferente.
A los 17 años no tenía completamente definido qué camino seguir. Le gustaban los idiomas y llegó a encontrarse entre dos opciones muy distintas: traducción o medicina.
Finalmente eligió la primera y, con el paso de los años, terminó encontrando una manera de unir aquellos dos intereses.
La traducción y la medicina terminaron encontrándose
Rolfi contó que lleva más de 15 años trabajando con traducciones dentro del ámbito médico y de la investigación clínica.
Su tarea incluye, por ejemplo, documentación vinculada con investigaciones y ensayos clínicos realizados antes de que determinados medicamentos puedan comercializarse.
Cuando esos estudios llegan a países como Argentina y existe intervención de organismos públicos, explicó, la documentación debe encontrarse traducida al español. Allí aparece una de las áreas de trabajo de los profesionales de la traducción.
Su experiencia sirve también para entender por qué, según planteó, traducir profesionalmente es mucho más que reemplazar palabras de un idioma por las de otro.
Inteligencia artificial: ¿una amenaza para los traductores?
Uno de los puntos centrales de la conversación fue inevitable: la inteligencia artificial y su impacto en la profesión.
Rolfi reconoció que la traducción fue una de las actividades alcanzadas rápidamente por estas herramientas y señaló que el sector atraviesa actualmente un momento de reconfiguración.
Sin embargo, marcó una diferencia entre utilizar una herramienta automática para situaciones cotidianas y hacerlo en ámbitos profesionales donde un error puede tener consecuencias importantes.
Puso como ejemplo su propia especialidad. En una traducción relacionada con investigación clínica, un error en una indicación o una dosis puede representar un riesgo para un paciente.
Lo mismo sucede, explicó, en el terreno jurídico: una palabra interpretada incorrectamente dentro de un contrato puede generar consecuencias económicas de enorme magnitud. Por ese motivo, sostuvo que existen áreas de alto impacto que todavía requieren intervención y responsabilidad profesional.
“Sin la traducción no tendríamos acceso al mundo”
En ese contexto, Rolfi defendió la importancia que históricamente tuvo la profesión para permitir la circulación del conocimiento.
“Se necesita traducción para todo, sin la traducción nosotros no tendríamos acceso al mundo”, señaló.
Libros, investigaciones científicas, documentos y producciones de distintas partes del planeta pueden llegar a personas que no dominan sus idiomas originales gracias a ese proceso.
Para Rolfi, aunque las herramientas tecnológicas están modificando la actividad, la traducción continúa teniendo un papel fundamental para acercar culturas y conocimientos.
Saber inglés no convierte a alguien en traductor
Otro concepto que buscó remarcar durante su paso por LV11 fue la diferencia entre conocer un idioma y contar con formación profesional como traductor o intérprete.
“No es que hemos aprendido otro idioma. Nosotros nos hemos formado como lingüistas”, explicó al referirse a la preparación académica que existe detrás de la profesión.
La diferencia se vuelve especialmente importante en campos como las relaciones diplomáticas, donde no solamente entran en juego las palabras.
También importan aspectos culturales, gestos, formas de expresarse y códigos que pueden variar considerablemente entre países. Un comportamiento habitual para un argentino, ejemplificó, puede ser interpretado de otra manera por alguien perteneciente a una cultura diferente.
Una profesión que busca reconfigurarse
Lejos de negar el avance tecnológico, Rolfi planteó que la traducción atraviesa un punto de inflexión.
La inteligencia artificial permite resolver determinadas necesidades con enorme rapidez, pero el desafío para los profesionales pasa ahora por adaptarse y mostrar cuál es el valor agregado de una formación especializada, especialmente cuando existen cuestiones culturales, jurídicas, científicas o médicas involucradas.
Su mensaje también alcanzó a los jóvenes que están terminando la secundaria y todavía no saben qué estudiar. Su propia experiencia, recordó, comenzó precisamente a los 17 años, cuando tampoco tenía resuelto qué quería hacer.
Con el tiempo, aquella elección terminó convirtiéndose en una profesión que definió como “muy enriquecedora”.
Al despedirse de A Primera Hora, Rolfi agradeció el espacio para difundir la tarea de los profesionales y extendió el saludo a sus colegas en este Día del Traductor.






