El repunte de la inflación durante los meses de verano volvió a erosionar el poder adquisitivo de los trabajadores con convenio colectivo. Según datos del Ministerio de Trabajo correspondientes a agosto, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) escaló al 4,3%, mientras que la subida salarial media pactada en los convenios vigentes se situó en el 3,04%, generando una brecha superior a un punto porcentual.

Esta pérdida de poder de compra se da en un escenario caracterizado por los siguientes factores:
Sin marco de negociación general: Las negociaciones se desarrollan sin una guía de referencia, debido a que el último Acuerdo para el empleo y la negociación colectiva (AENC) venció a fines de 2025 y aún no se han iniciado conversaciones entre sindicatos y patronales para renovarlo.
Comportamiento según el año de firma: Los convenios rubricados durante 2026 captaron la aceleración de precios con un alza salarial promedio del 3,76%, mientras que los firmados en años anteriores con efectos para este período promedian un incremento del 2,91%.
Sectores con mejoras por encima de la media: Actividades como las artes gráficas (14%), la asistencia en centros residenciales (casi 7%) y la fabricación de productos electrónicos e informáticos (6%) lograron acuerdos por encima del promedio general.
Cobertura de las cláusulas de garantía: Aunque aumentó la presencia de cláusulas de revisión salarial alcanzando a 3,5 millones de empleados, la protección solo cubre a cuatro de cada diez trabajadores con convenio vigente.

A pesar de la aceleración estival, en el acumulado promedio entre enero y agosto la diferencia es más estrecha, con una inflación media del 3,1% frente al 3% de avance en los salarios.






