Las recientes declaraciones de Donald Trump sobre las Islas Malvinas reabrieron el debate sobre el tablero geopolítico en el Atlántico Sur, pero también encendieron alarmas en el ámbito diplomático. En diálogo con Infobae a la Tarde, el magíster en Estudios Internacionales Ezequiel Magnani abordó las oportunidades y los severos riesgos que enfrenta la Argentina al subordinar su estrategia soberana al vínculo personal entre el presidente Javier Milei y el mandatario estadounidense. En su análisis, el especialista remarcó que atar una causa nacional a la suerte de un gobierno norteamericano de turno resulta peligroso: “Atar la cuestión Malvinas a una administración estadounidense que puede estar de salida es muy riesgoso y muy peligroso” , enfatizó.
Más allá de la retórica política, Magnani puso la lupa sobre un factor económico y estratégico que podría modificar las condiciones del diferendo de forma irreversible: el avance del proyecto petrolero Sea Lion en la Cuenca Norte del archipiélago. La iniciativa, impulsada por la compañía Navitas Petroleum tras adquirir el 65% del capital a Harbour Energy, proyecta alcanzar los 180.000 barriles diarios en su tercera fase, lo que garantizaría una autonomía financiera inédita para Puerto Argentino y consolidaría la infraestructura colonial. Al respecto, el internacionalista instó a Buenos Aires a accionar mediante un esquema combinado de trabas legales y oferta logística: “Aumentarle los costos a las empresas petroleras, por un lado, y además ofrecerles que ese petróleo sea extraído y use la logística de Buenos Aires o la logística patagónica” , al tiempo que sugirió utilizar la sintonía del gobierno de Milei con el Estado de Israel para presionar a Navitas, firma integrada por exfuncionarios de Benjamin Netanyahu.
En cuanto al rol de Washington, el especialista desmitificó la idea de que la Casa Blanca vaya a desplazar al Reino Unido para alinearse ciegamente con la Argentina, recordando las diferencias presupuestarias y la función de Londres como socio militar estabilizador en la región. “Pensar que Estados Unidos va a reemplazar al Reino Unido con la Argentina, que gasta 0,5% de su PBI en defensa, es un poco realismo mágico” , sentenció Magnani, al tiempo que remarcó las debilidades logísticas británicas para sostener un complejo militar a 12.500 kilómetros de distancia y con 12 días de navegación desde la base de Ascensión. Para el analista, la Casa Blanca estará sentada en cualquier mesa de negociación pacífica, pero advirtió que la política argentina debe superar los traumas de la posguerra de 1982 desarrollando capacidad militar, presencia patagónica y competitividad económica frente a la colonia, en lugar de confiar en la perdurabilidad de la afinidad entre dos presidentes.






