El carismático exmanager de futbolistas volvió a capturar la atención de la opinión pública al abordar con absoluta naturalidad los pormenores del delicado cuadro clínico que condiciona su rutina diaria. Lejos de recluirse o adoptar una postura de victimización, el referente de la noche porteña optó por visibilizar cómo amalgama sus exigentes compromisos profesionales con las sesiones de kinesiología y los estrictos controles profesionales.
Un dispositivo de bolsillo y el factor de la imagen personal
Durante el transcurso de una entrevista periodística, el histórico representante de Diego Armando Maradona reconoció que se encuentra atravesando una etapa de asistencia profesional continua para mitigar un persistente “temita respiratorio”. Pese a contar con el respaldo de un cuerpo médico de excelencia y un kinesiólogo al que catalogó como un auténtico “fenómeno”, Coppola ventiló la íntima batalla que libra contra las recomendaciones de los especialistas: “Me resisto al uso del oxígeno”, disparó sin filtros.
El empresario detalló que los profesionales le proveyeron un moderno equipamiento portátil de alta tecnología diseñado para asistirlo de manera inmediata ante cualquier episodio de disnea o insuficiencia de aire. Sin embargo, admitió que le pesa de sobremanera la mirada ajena y el impacto visual de la enfermedad:
Logística de prevención: “Tengo un equipito que es una maravilla, lo llevás en el bolsillo. Igual lo llevo. El auto trato de dejarlo siempre cerca”, relató sobre los recaudos que toma al salir a la vía pública.
La barrera de la vanidad: Ante la consulta directa del periodista Metzger sobre si su negativa respondía a una cuestión netamente vinculada a la estética o la imagen personal, Coppola asintió de forma taxativa: “No me gustaría verme así”, confesó. El empresario ejemplificó esta contradicción interna revelando que suele trasladar el aparato cuando asiste a los estadios de fútbol: “A veces lo bajo, pero nunca me lo puse”.
Diagnóstico crónico y la firme decisión de no entregarse
La problemática respiratoria del mediático no es nueva. Meses atrás, tras experimentar una serie de alarmas físicas que derivaron en una internación de urgencia, se sometió a un exhaustivo cateterismo que arrojó como diagnóstico definitivo que padece hipertensión arterial pulmonar, una condición crónica que afecta los vasos sanguíneos de los pulmones y exige un estricto seguimiento farmacológico y terapéutico.
Pese a la complejidad que reviste dicha patología, el exrepresentante dejó en claro que no tiene la más mínima intención de modificar su estilo de vida, alterar su agenda de actividades ni disminuir la intensidad de sus apariciones en los medios de comunicación. Fiel a su filosofía activa y optimista, Coppola cerró ratificando la tajante declaración de principios que adoptó al recibir el alta médica: “En la cama no me voy a meter”.






