“Quedate tranquilo… los vamos a cuidar”. Con esas palabras, El Montecito de los Canichones volvió a hablarle este domingo a Eduardo “El Polaco” Riemersma. A diez días de su partida, el refugio que fundó y sostuvo durante casi dos décadas publicó un conmovedor mensaje en el que el dolor se mezcla con una promesa: continuar la obra que marcó su vida.
Riemersma falleció el pasado 27 de agosto, a los 49 años, tras un trágico accidente de tránsito. Su muerte generó una enorme conmoción, especialmente entre proteccionistas, voluntarios y las numerosas personas que conocieron su trabajo en defensa de los animales.
Este domingo, las redes sociales de El Montecito volvieron a recordarlo.
“Desde que te fuiste, El Montecito se siente distinto”, comienza el mensaje.
La publicación habla de una ausencia que todavía cuesta asimilar: la del hombre que estaba pendiente de cada animal y que durante años convirtió aquel lugar en su gran misión.
“No vamos a dejarlos solos”
Entre el dolor y los recuerdos aparece el compromiso más importante.
Quienes continúan con el refugio prometieron hacerse cargo de aquello que probablemente más preocupaba al “Polaco”: el futuro de sus animales.
“Vamos a seguir cuidándolos. Vamos a seguir estando para ellos. Vamos a seguir preocupándonos por cada uno, como tantas veces lo hiciste vos”, expresaron.
Saben que la tarea que tienen por delante no será sencilla. Durante casi dos décadas, Riemersma estuvo detrás de rescates, cuidados y innumerables historias de perros que encontraron allí una segunda oportunidad.
Por eso, la publicación contiene una promesa contundente:
“No vamos a dejarlos solos”.
“Nos dejaste muchísimo más que un refugio”
El Montecito llegó a convertirse en hogar para cientos de perros rescatados de situaciones de abandono, maltrato, enfermedades y vulnerabilidad.
Pero quienes compartieron esa historia con su fundador consideran que su verdadero legado va mucho más allá de las instalaciones.
“Nos dejaste muchísimo más que un refugio. Nos dejaste recuerdos, enseñanzas, historias y, sobre todo, cientos de vidas que hoy tienen una oportunidad gracias a vos”, señalaron.
El mensaje imagina además cómo la presencia del “Polaco” continuará apareciendo en las pequeñas escenas cotidianas del lugar.
Una cola moviéndose. Una mirada agradecida. Un perro recuperado que vuelve a jugar.
“Vamos a saber que una parte tuya sigue acá”, escribieron.
El desafío de continuar su obra
La muerte de Riemersma abrió inevitablemente una preocupación: qué ocurriría con El Montecito y con los animales que dependían de su cuidado.
En los días posteriores a su fallecimiento, voluntarios y veterinarios comenzaron a acercarse para colaborar, asistir a los perros y evaluar las necesidades del refugio.
El desafío es enorme.
Durante años, “El Polaco” no solamente sostuvo El Montecito, sino que también participó en rescates, campañas de concientización y distintas acciones vinculadas con la protección animal en Santiago del Estero.
Su lugar personal será imposible de reemplazar. Pero quienes quedaron frente a su obra dejaron claro que eso no significará abandonarla.
“Vamos a seguir, por ellos y por vos”
La parte final del mensaje está atravesada por el agradecimiento.
“Gracias por haberlos amado tanto. Gracias por haberlos elegido. Gracias por enseñarnos a quererlos de esta manera”, expresaron desde el refugio.
Y entonces la despedida vuelve a transformarse en compromiso.
“Nosotros vamos a seguir. Por ellos. Por vos. Y por todo ese amor que dejaste en El Montecito”.
A diez días de su partida, El Montecito se siente distinto. Pero entre el dolor de la ausencia y la incertidumbre por todo lo que queda por hacer, quienes continúan allí eligieron dejarle al “Polaco” una certeza:
sus animales no quedarán solos y la obra a la que dedicó buena parte de su vida continuará.






