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“No venimos a administrar pasivamente lo conseguido”: el mensaje de Mario Benavente tras asumir

Tras prestar juramento en el Concejo Deliberante, el nuevo jefe comunal presentó los principales objetivos de su mandato. Advirtió sobre las dificultades económicas nacionales y prometió sostener las prestaciones esenciales.

“No venimos a administrar pasivamente lo conseguido”: el mensaje de Mario Benavente tras asumir
Mario Benavente pronunció su primer discurso como intendente de la Capital y presentó los principales objetivos de su gestión durante la ceremonia desarrollada en el Concejo Deliberante.

Mario Benavente asumió oficialmente este sábado 31 de octubre como nuevo intendente de la Capital de Santiago del Estero, durante una sesión extraordinaria del Concejo Deliberante que contó con la presencia de autoridades provinciales, funcionarios e invitados especiales. La ceremonia se desarrolló minutos después de las 10 de la mañana, cuando el presidente del cuerpo legislativo, Justo Molina Areal, le tomó el juramento de estilo al flamante jefe comunal.

Luego de cumplir con el procedimiento institucional, Benavente pronunció su primer discurso como intendente, en el que agradeció la confianza depositada por los vecinos y presentó los principales lineamientos de su administración para los próximos cuatro años.

En su mensaje, el nuevo jefe comunal destacó la importancia de continuar con el proceso de transformación de la ciudad, aunque reconoció que el escenario económico nacional representa uno de los mayores desafíos para las administraciones municipales.

La modernización de los servicios, la digitalización de trámites, la planificación urbana, el cuidado ambiental y la participación ciudadana fueron algunos de los principales ejes que planteó para esta nueva etapa.

Además, aseguró que buscará una administración eficiente, austera y cercana a las necesidades de los vecinos.

Uno de los momentos más destacados de su intervención llegó cuando se refirió a las dificultades económicas y afirmó: “Este municipio no se paralizará”, al comprometerse a garantizar las prestaciones esenciales y administrar los recursos públicos con responsabilidad.

Benavente también reconoció la trayectoria de la intendenta saliente, Norma Fuentes, y agradeció el acompañamiento del gobernador Elías Suárez, del senador Gerardo Zamora y del espacio político al que pertenece.

El discurso de Mario Benavente tras asumir como intendente de la Capital

A continuación, las palabras del nuevo jefe comunal durante la ceremonia desarrollada en el Concejo Deliberante.

El discurso se presenta con ajustes de puntuación, separación de párrafos y correcciones de errores evidentes de la transcripción original para facilitar su lectura.

Señores legisladores nacionales, diputados provinciales, concejales, autoridades del Poder Judicial, comisionados municipales, autoridades provinciales, autoridades municipales, autoridades de las Fuerzas Armadas y de Seguridad, autoridades religiosas, académicas e institucionales, invitados especiales, vecinos y vecinas de la ciudad de Santiago del Estero, querido pueblo de mi ciudad:

En primer lugar, quiero agradecer profundamente la presencia de cada uno de ustedes y, de manera muy especial, la confianza otorgada por los vecinos de la ciudad de Santiago del Estero a través del voto popular.

Asumo este mandato con la verdadera dimensión que tiene: la de un compromiso sagrado y una misión confiada por el pueblo, que me honra, me llena de orgullo y me compromete a conducir los destinos de nuestra querida Capital durante los próximos cuatro años.

Cada acto democrático reafirma la vocación firme de nuestro pueblo por protagonizar su historia.

Decía Raúl Alfonsín: “La democracia no es solo libertad, es también la búsqueda constante de la justicia social y el bien común”.

Por eso entiendo la política no como una disputa de posiciones o de apetencias personales, sino como una herramienta noble de transformación al servicio de la comunidad, capaz de reunir distintas miradas alrededor de objetivos comunes.

El diálogo sincero, la participación ciudadana y la previsibilidad serán pilares innegociables de esta nueva etapa, respaldados por una administración eficiente, ordenada, austera y equilibrada, que cuide cada recurso público como lo que es: el fruto del esfuerzo de todos nuestros vecinos.

Inicio esta gestión sobre bases sólidas que fueron construidas a lo largo de muchos años de trabajo sostenido.

Santiago del Estero es hoy una ciudad profundamente distinta, moderna y en expansión, y reconocerlo es también hacer justicia con el esfuerzo de quienes hicieron posible este recorrido transformador.

Hemos avanzado de manera decidida en infraestructura, servicios esenciales, recuperación de espacios públicos, planificación y calidad urbana, dentro de un proyecto de desarrollo provincial y municipal que permitió acompañar el vertiginoso crecimiento de nuestra Capital.

El desarrollo de Santiago no modificó únicamente su mapa o su estructura edilicia y vial. Modificó también la relación de los santiagueños con su propio entorno urbano.

Recuperamos nuestros parques, nuestros accesos y plazas como lugares de encuentro comunitario.

Mejoramos los servicios, acompañamos la expansión hacia nuevos barrios y, al mismo tiempo, fortalecimos nuestra identidad, nuestro sentido de pertenencia y el legítimo orgullo por la ciudad en la que vivimos.

Ese patrimonio alcanzado es el punto de partida desde el cual me toca asumir esta alta responsabilidad.

No venimos a administrar pasivamente lo conseguido, sino a proyectar y construir la próxima etapa de la ciudad.

Los tiempos cambian con rapidez, surgen nuevas demandas sociales y también se abren inéditas posibilidades.

Como solía recordar el expresidente Arturo Illia, gobernar es educar, planificar y prever. Es trabajar con la mirada puesta en las próximas generaciones y no en las próximas elecciones.

Gobernar una ciudad moderna constituye hoy uno de los desafíos más complejos y exigentes de la gestión pública.

Las ciudades de América Latina y del mundo experimentan un fenómeno global irreversible.

Cada vez más familias eligen las áreas urbanas para vivir, atraídas por la búsqueda de mejores oportunidades de empleo, mayor acceso a la educación, proximidad a centros de salud y una mejor oferta cultural.

Santiago del Estero no es ajeno a esa dinámica.

Esa concentración progresiva de la población en la ciudad genera exigencias urbanas y demandas sociales crecientes.

Los vecinos no solo piden más y mejores servicios tradicionales, sino que exigen, con justa razón, una movilidad urbana más fluida y sustentable, espacios verdes de calidad, mayor seguridad preventiva, respuesta frente al cambio climático, conectividad y un Estado municipal cada vez más ágil y cercano a las realidades.

Asumimos este desafío en un contexto macroeconómico nacional de extrema complejidad y adversidad.

Las políticas económicas implementadas por el Gobierno nacional están generando un severo impacto en las finanzas de las provincias y de los municipios de todo el país.

La caída del consumo, el freno a la actividad económica y el receso generalizado se traducen directamente en una drástica reducción de la recaudación tributaria nacional, lo que provoca una caída sostenida en los ingresos por coparticipación federal que le corresponden a nuestro municipio.

Esta retracción de recursos nacionales, sumada a la paralización de la obra pública y el retiro de transferencias esenciales para los gobiernos locales, nos obliga a administrar con máxima prudencia fiscal y con una austera priorización de cada gasto.

No obstante, estas dificultades objetivas impuestas por las decisiones del Ejecutivo nacional, quiero decirles con total claridad a los santiagueños:

Este municipio no se paralizará. Redoblaremos la eficiencia, defenderemos los recursos de nuestra gente con inteligencia y mantendremos intacta nuestra vocación de servicio para garantizar las prestaciones esenciales y contener el crecimiento de la Capital.

Sé perfectamente que los próximos cuatro años nos van a plantear dificultades complejas y que muchas veces nos exigirán priorizar.

Gobernar también es saber elegir, administrar con estricta responsabilidad financiera y comprender que los recursos públicos son siempre limitados frente a necesidades comunitarias que son amplias y cambiantes.

Por eso, en esta gestión, cada decisión tendrá un fundamento técnico y social, cada inversión responderá a una necesidad concreta de la gente y cada área del municipio asumirá el compromiso de ser cada día más eficiente.

Tengo la ventaja y la enorme responsabilidad de conocer esta gestión municipal desde adentro.

Sé cómo funciona la administración local, conozco el esfuerzo diario de sus trabajadores, he recorrido cada una de sus dependencias y conozco tanto sus fortalezas consolidadas como aquello que debemos corregir e innovar.

Esa experiencia será determinante para avanzar de manera firme y sin improvisaciones, estableciendo prioridades claras y tomando decisiones basadas en la realidad concreta de nuestros barrios.

Mi formación profesional como ingeniero ha marcado de manera definitiva mi forma de abordar los problemas y estructurar las soluciones.

Aprendí que antes de actuar es imprescindible diagnosticar con precisión, planificar con rigurosidad y definir prioridades estratégicas; que las decisiones públicas deben apoyarse en datos objetivos y evidencia, y que los resultados deben medirse de manera transparente.

Pero la experiencia también me enseñó una lección aún más valiosa: ningún proyecto transformador se logra en la soledad de un escritorio.

Y en esto hago propias las palabras del senador Gerardo Zamora: “El verdadero crecimiento de un pueblo no se mide solo por las grandes obras de cemento, sino por la capacidad de incluir a todos y construir una provincia con equidad territorial y justicia social”.

Esa es la metodología que implementaremos en el municipio: unir capacidad técnica con la sensibilidad social y el saber cotidiano de quienes viven y caminan nuestra ciudad.

Con esa convicción, a partir de hoy vamos a profundizar el proceso de modernización integral del municipio, incorporar tecnología de información urbana, digitalización de trámites y sistemas inteligentes de gestión que nos permitan conocer detalladamente la ciudad, planificar los servicios con precisión milimétrica y optimizar el uso de los fondos públicos.

Sin embargo, quiero ser claro: no buscaremos la modernización como un simple eslogan, sino como una herramienta para simplificar la vida del vecino.

Pero ninguna plataforma digital puede reemplazar el valor inigualable de la cercanía humana.

Un municipio moderno debe ser, ante todo, un municipio presente, empático y de puertas abiertas.

Lo que realmente cuenta en la vida no es el mero hecho de haber vivido, es qué cambio hemos provocado en la vida de los demás.

Hay realidades y dolores sociales que solo se comprenden estando en el lugar de los hechos, escuchando a quien los padece y recordando siempre que detrás de un expediente o reclamo existe una familia que aguarda una respuesta respetuosa del Estado.

Para llevar adelante esta inmensa tarea, cuento con un pilar insustituible: el capital humano de nuestra Municipalidad.

A cada trabajador y trabajadora municipal quiero expresarle mi profundo respeto y decirle que serán los verdaderos protagonistas de esta nueva etapa.

Las políticas públicas se proyectan, pero se transforman en realidad gracias a la dedicación diaria de los hombres y mujeres que cuidan nuestras calles y hacen funcionar cada engranaje del municipio.

Una ciudad moderna y diversa no la construyen únicamente un intendente o un equipo de gobierno. La construimos entre todos.

Volviendo al pensamiento entrañable de Raúl Alfonsín, siempre hay que recordar que la patria es el otro y que solo juntos podemos superar las crisis más profundas y construir un futuro digno.

Por eso, en este día fundacional, hago una convocatoria amplia, generosa y plural a todos los vecinos y vecinas de Santiago del Estero, a nuestras organizaciones intermedias, centros vecinales, clubes de barrio, sociedades de fomento, entidades religiosas y organizaciones no gubernamentales.

Las organizaciones intermedias son el corazón latente de nuestra sociedad civil.

Son ustedes quienes conocen en detalle cada esquina, quienes albergan a nuestros niños y jóvenes en el deporte, quienes cuidan a nuestros adultos mayores y quienes extienden la mano solidaria.

A cada dirigente barrial y social le digo: las puertas de esta Intendencia estarán abiertas para ustedes.

No los convocamos únicamente para escuchar directivas, sino para planificar juntos, para presupuestar prioridades de manera participativa y para construir soluciones compartidas.

De la misma manera, llamo a sumarse a nuestras universidades, a los colegios profesionales, al sector comercial, a la industria, a los emprendedores, a los productores y al sector cultural y deportivo.

Santiago del Estero ha alcanzado una escala urbana que exige incorporar ciencia, innovación y miradas estratégicas.

Necesitamos encontrarnos en una mesa común alrededor de todo aquello que nos une, teniendo la madurez democrática para dialogar con respeto, incluso sobre aquellos temas en los que pensamos distinto.

Nada de lo que proyectemos para la Capital puede concebirse de forma aislada del proyecto de desarrollo que vive la provincia de Santiago del Estero.

La profunda transformación de nuestra ciudad Capital se enmarca en un modelo provincial que ha sabido avanzar durante años mediante la planificación estratégica, el equilibrio institucional, financiero y el desendeudamiento.

Hoy, ese modelo de gestión tiene continuidad de liderazgo en la figura del señor gobernador Elías Suárez, a quien le reitero mi voluntad de acompañar decididamente ese rumbo provincial mediante una alianza de trabajo permanente, fluida y colaborativa.

Municipio y provincia compartimos el mismo territorio y servimos a la misma gente.

Ante la necesidad de un vecino no existen barreras jurisdiccionales. Hay un ciudadano que requiere una respuesta.

Trabajaremos codo a codo en obras públicas, salud, educación y seguridad urbana.

Asimismo, la ciudad que estamos diseñando debe ser un motor generador de oportunidades y desarrollo económico local.

El crecimiento de la infraestructura debe complementarse con la dinamización del comercio, el turismo urbano y la atracción de inversiones.

Desde el municipio seremos un facilitador constante que simplifica procesos y acompaña a quienes crean trabajo y valor económico para las familias de la ciudad.

En este desafío de desarrollo, los jóvenes ocupan un lugar central.

Contamos con una generación talentosa, creativa y con una visión renovadora del trabajo, la tecnología y el cuidado ambiental.

La responsabilidad es el precio de la grandeza y la nuestra es garantizar que nuestros jóvenes no tengan que buscar su futuro lejos de su hogar.

Queremos construir una ciudad con una oferta laboral, académica y cultural tan potente que les brinde sobradas razones para quedarse, desarrollarse y formar sus familias aquí, en su ciudad.

El rápido crecimiento poblacional de Santiago del Estero nos exige planificar con visión de futuro.

La expansión urbana hacia nuevos sectores nos obliga a prever con antelación el tendido de servicios básicos, la conectividad del transporte público, el equipamiento barrial y el ordenamiento del uso del suelo.

No podemos actuar detrás de los problemas. Debemos ir adelante mediante diagnósticos rigurosos y una visión integral del desarrollo urbano.

Esta planificación debe incorporar de manera transversal una agenda ambiental responsable.

La protección y ampliación de nuestros espacios verdes y arbolados urbanos, la gestión integral de los residuos sólidos urbanos, la promoción de energías limpias, el combate contra las islas de calor y el mantenimiento de una ciudad limpia y saludable son prioridades impostergables.

El crecimiento que buscamos para Santiago debe ser ambientalmente sostenible, garantizando calidad de vida tanto para el presente como para las futuras generaciones de los santiagueños.

Por último, considero fundamental para esta etapa fortalecer y multiplicar los espacios de convivencia y encuentro.

Una ciudad no es simplemente un conjunto de edificios, calles y asfaltos. Una ciudad es fundamentalmente la trama social y humana que la habita.

Nuestras plazas, parques, centros culturales, complejos deportivos y paseos peatonales son el escenario donde se construye la identidad colectiva.

Vamos a cuidar y poblar de actividades cada espacio público para que sea disfrutado en familia y en paz por todos los vecinos.

Tengo un profundo optimismo sobre el futuro de Santiago del Estero.

Confío plenamente en la inmensa capacidad de nuestra gente.

Tenemos una Capital consolidada, una provincia previsible, instituciones comprometidas y una juventud entusiasta.

El gran reto de esta gestión será articular esas fortalezas y encauzarlas hacia una nueva etapa de progreso.

Antes de finalizar, deseo expresar mi más sincero agradecimiento a quienes me acompañaron e hicieron posible este trayecto.

Al gobernador Elías Suárez, al senador Gerardo Zamora y a todo el espacio político del Frente Cívico al que pertenezco con orgullo, muchas gracias por la confianza depositada en mi persona para asumir este enorme desafío.

A la ingeniera Norma Fuentes, un sincero reconocimiento por su generosidad, por haberme permitido integrar su equipo de gestión y por su acompañamiento permanente.

Asumo con total responsabilidad la posta de continuar y potenciar este camino de transformación.

Quiero agradecer de manera muy especial y emotiva a mi familia, que constituye el pilar fundamental de mi vida.

Gracias por el amor incondicional, por comprender las ausencias y exigencias que impone la vocación pública y por estar siempre a mi lado en cada paso.

Su apoyo constante y su confianza me dan las fuerzas necesarias para encarar esta tarea.

Queridos vecinos, asumo hoy la Intendencia de la ciudad de Santiago del Estero con profunda humildad, renovada esperanza y la firme determinación de entregar lo mejor de mi capacidad y mi trabajo para el bienestar de nuestra gente.

Que esta nueva etapa nos encuentre trabajando juntos, mirando hacia el futuro con confianza y construyendo día a día un Santiago del Estero que nos siga creciendo y llenando de orgullo a todos.

Que Dios nos dé la sabiduría necesaria para estar a la altura de esta noble misión, bendiga cada hogar de nuestra ciudad y acompañe siempre a nuestro querido pueblo santiagueño.

Muchísimas gracias.

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