Una madrugada de furia sacudió a la ciudad de Añatuya este domingo, dejando como saldo a tres personas heridas tras una serie de incidentes violentos protagonizados por un mismo agresor. El sospechoso, identificado como Santoro y conocido en el ámbito delictivo como "Lagrimita", permanece prófugo y es intensamente buscado por la policía.
El primer episodio se registró alrededor de las 3.00 de la madrugada sobre la avenida 9 de Julio. Según los testimonios recolectados por los investigadores, Santoro inició una gresca callejera y, en medio de la riña, esgrimió una punta metálica con la que atacó a dos jóvenes. Las víctimas, Leandro Presidente (22) e Isidro Sánchez, debieron ser trasladadas de urgencia al hospital zonal debido a las lesiones recibidas: el primero sufrió un puntazo en la zona posterior del tórax, mientras que el segundo resultó con una herida cortante en el brazo. Afortunadamente, tras recibir las curaciones correspondientes, ambos fueron dados de alta.
Segundo ataque y huida
Lejos de cesar su accionar violento, apenas 20 minutos después, el agresor reapareció en escena en el barrio Islas Malvinas. Vecinos de la zona de la Ruta Provincial 21 denunciaron que Santoro comenzó a arrojar ladrillazos contra un domicilio particular, causando serios disturbios.
Ante esta situación, un vecino identificado como René Mansilla (34), residente en la calle 2 de Abril, salió de su hogar para reclamarle al agresor por su actitud. La confrontación verbal escaló rápidamente hasta que, nuevamente, "Lagrimita" Santoro desenfundó el arma blanca que portaba, le asestó un puntazo a Mansilla y se dio a la fuga a pie, perdiéndose en las sombras del barrio antes de que llegaran los patrulleros. El hombre herido fue asistido y trasladado al nosocomio local, donde permanece bajo observación.
Investigación en curso
Personal policial de la Comisaría Nº 41 de Añatuya se hizo cargo de las actuaciones y dispuso un operativo de búsqueda para dar con el paradero de Santoro. La causa fue informada a la fiscalía de turno, desde donde se ordenaron diversas medidas para recolectar testimonios y pericias en los lugares donde se produjeron los ataques, con el fin de formalizar la imputación contra el prófugo por los delitos de lesiones y amenazas.






