De estudiar las historias de Grecia, Roma y otras culturas del mundo a encontrarse con personajes y relatos que escucharon alguna vez de boca de sus padres o abuelos.
Ese fue el recorrido que realizaron estudiantes de quinto año de la Escuela Normal de la Capital, quienes llegaron a la Feria del Libro con una propuesta que puso en primer plano a la mitología y las leyendas santiagueñas.
Luisina y Martina, dos de las alumnas que participaron del proyecto, visitaron el stand de LV11 y contaron en ADN de Radio cómo fue el proceso que terminó convirtiendo a la Salamanca en una experiencia que combinó literatura, actuación, música y danza.
De la mitología universal a las historias de Santiago
La iniciativa nació a partir de una propuesta de la profesora Marquetti, en el marco de los contenidos que los estudiantes trabajan durante quinto año.
Las alumnas explicaron que en esta etapa comienzan a profundizar en aspectos vinculados con la historia, la geografía, la literatura y la cultura regional, después de haber abordado anteriormente relatos pertenecientes a otras partes del mundo.
Ese cambio representó también un desafío.
Luisina mencionó el caso de la Rubia Moreno, cuya lectura les resultó inicialmente compleja por el lenguaje utilizado.
Sin embargo, esa dificultad terminó acercándolos a otro aspecto del relato.
“Es muy rico en cuanto a historia, en cuanto a cultura. Nos hace sentir esa identidad santiagueña que nos identifica”, expresó.
Leyendas que alguna vez contaron los padres y abuelos
Martina destacó especialmente la cercanía que existe entre los jóvenes y las historias locales.
A diferencia de las grandes mitologías universales, muchas de las leyendas santiagueñas forman parte de relatos que circulan dentro de las propias familias y comunidades.
“Es más cercano, aparte de haber escuchado a tus padres, a tus abuelos, hablar sobre las leyendas y las historias de aquí”, explicó.
Y justamente esa transmisión oral permite que cada generación vuelva a imaginar los relatos.
Luisina señaló que los mitos y leyendas tienen la particularidad de pasar de boca en boca, dejando también un espacio para la creatividad y para que cada persona construya mentalmente su propia versión.
La Salamanca, convertida en una experiencia inmersiva
Para su presentación, las alumnas y sus compañeros eligieron trabajar sobre la Salamanca.
Pero no se limitaron a exponer su historia.
“Lo nuestro ha sido como una experiencia inmersiva. Ha sido una mezcla de música, baile, exposición, un poco de actuación”, explicó Luisina.
Los estudiantes optaron además por una interpretación con una impronta más tétrica y vinculada al terror, buscando explotar las posibilidades artísticas de la leyenda.
El trabajo requirió ensayos y el acompañamiento de docentes de distintas áreas. Las jóvenes destacaron especialmente la colaboración de profesores de teatro y artística para resolver aspectos relacionados con la actuación y la danza.
También tuvieron que adaptarse al espacio de la Feria, ya que representar la propuesta frente al público fue diferente a los ensayos realizados previamente en la escuela.
Tres cursos y diferentes miradas sobre las leyendas
La propuesta no quedó solamente en la Salamanca.
Participaron tres cursos de quinto año, cada uno con diferentes tareas y temáticas.
Según explicaron las estudiantes, uno de los grupos estuvo encargado de introducir aspectos teóricos, mientras otro trabajó sobre la leyenda del Crespi.
En total, calcularon alrededor de 30 estudiantes por curso, con participación de aproximadamente 90 jóvenes en las distintas actividades.
“Se han visto los talentos de los chicos”
Más allá del resultado final, hubo algo que las estudiantes consideraron especialmente valioso: descubrir habilidades de sus propios compañeros que no siempre aparecen dentro del aula.
“Es impresionante cómo se han visto los talentos de los chicos ahora más representados”, destacó Luisina.
Algunos se involucraron en la producción audiovisual, otros en el sonido, la actuación, la danza y diferentes aspectos de la puesta.
Para las alumnas, la experiencia demostró que jóvenes que habitualmente pueden ser más reservados dentro del curso encuentran en este tipo de propuestas un lugar diferente para mostrar aquello que saben y disfrutan hacer.
“Esto en el curso no se ve”
La participación en la Feria tuvo además un significado especial porque los alumnos atraviesan su último año de secundaria.
Martina contó que el trabajo conjunto permitió fortalecer el vínculo entre los distintos cursos y organizar buena parte de la experiencia entre los propios estudiantes.
Al momento de hacer un balance, las jóvenes volvieron sobre la posibilidad de mostrar una faceta que difícilmente aparece en una jornada escolar tradicional.
“Esto en el curso no se ve y solamente con estas oportunidades nos dejamos ver como escuela, como también como individuos, y es hermoso”, expresó Martina. Texto pegado
Así, entre la Salamanca, la Rubia Moreno y otros relatos transmitidos durante generaciones, la experiencia permitió que los estudiantes no solamente estudiaran la mitología santiagueña, sino que la reinterpretaran desde su propia generación y la llevaran frente al público de la Feria del Libro.






