Un amigo de la infancia de Eduardo Groh Riemersma aportó revelaciones sobre la vida íntima del fundador del refugio El Montecito de los Canichones. A través de un testimonio exclusivo, el allegado diferenció la figura pública del "Polaco" de la historia personal de "Paco", reconstruyendo sus momentos de crisis económica, los comienzos del santuario canino y la secuencia de acontecimientos previa a su reciente fallecimiento.
El relato expone el origen del proyecto proteccionista tras atravesar quiebras financieras y aislamiento social. Según detalló el entrevistado, el santuario no comenzó con una estructura corporativa ni recursos abundantes, sino como un refugio emocional en la localidad de Bandera, desde donde se concretó el traslado inicial de unos doscientos animales gracias a la asistencia logística de sus allegados.
Asimismo, el testimonio manifestó una severa preocupación por el sostenimiento institucional del predio y el destino de los perros. El amigo del activista advirtió que la gestión diaria dependía de manera absoluta del liderazgo del fundador, por lo que instó a las autoridades y colaboradores a realizar un inventario urgente para garantizar la alimentación, la atención veterinaria y la transparencia en la transición.






