La Organización Mundial de la Salud (OMS) solicitó información oficial a Rusia tras la muerte de una trabajadora en un laboratorio de investigación de la peste en Siberia. Aunque las autoridades rusas informaron que los análisis iniciales de los contactos estrechos dieron negativo para la bacteria Yersinia pestis, la incertidumbre sobre las causas del fallecimiento reabrió el debate científico sobre los riesgos biológicos y la transmisión de esta afección.
La peste neumónica es considerada la variante más virulenta y grave de las infecciones causadas por la Yersinia pestis. A diferencia de las formas bubónica o septicémica, esta afección ataca directamente a los pulmones y puede contagiarse de persona a persona mediante la inhalación de gotículas respiratorias expulsadas al toser, además del contacto directo con mamíferos o pulgas infectadas, presentando un período de incubación que puede ser de tan solo 24 horas.
Pese a su elevada letalidad en caso de no recibir atención médica oportuna, la enfermedad cuenta con tratamientos efectivos basados en antibióticos. Especialistas internacionales destacan que el estudio del patógeno vivo en laboratorios de alta seguridad resulta indispensable para el monitoreo de la resistencia farmacológica, el desarrollo de vacunas y la prevención de brotes en zonas donde la bacteria continúa siendo endémica.






