El plano internacional del fútbol consagró a su nuevo monarca continental en una noche no apta para cardíacos en Budapest. El PSG de Luis Enrique se consagró bicampeón de la Champions League tras imponerse en una dramática definición por penales ante el Arsenal, luego de haber igualado 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga.
El encuentro comenzó cuesta arriba para el elenco parisino. Apenas a los 5 minutos de la primera etapa, el delantero alemán Kai Havertz concretó una gran jugada colectiva y anotó el 1-0 para los Gunners, que salieron a imponer condiciones desde el pitazo inicial del colegiado Daniel Siebert. A partir de allí, el conjunto francés buscó los caminos para el empate, topándose de forma reiterada con la sólida defensa inglesa liderada por William Saliba y Gabriel Magalhães, y con las intervenciones del arquero David Raya.
El penal salvador de Dembélé y la resistencia en el alargue
La paridad y el desahogo para el conjunto de la capital francesa llegaron promediando el complemento. A los 16 minutos del segundo tiempo, el defensor Cristhian Mosquera derribó a Khvicha Kvaratskhelia dentro del área y el árbitro no dudó en sancionar la pena máxima. Tres minutos después, Ousmane Dembélé no falló desde el punto penal y estampó el definitivo empate con un remate esquinado que desató la locura en el banco de suplentes de Luis Enrique.
Sobre el cierre del partido, el PSG tuvo la gran oportunidad de ganarlo con un potente disparo de Bradley Barcola que se fue desviado por centímetros, obligando a estirar la definición al tiempo suplementario. En las instancias del alargue, el cansancio físico se hizo notar y el juego se tornó sumamente friccionado, lo que derivó en las amonestaciones de Mikel Arteta por protestar y de Nuno Mendes por juego brusco, decretando que la orejona se definiría desde los doce pasos.
La gloria desde los doce pasos
Con el pitazo final del tiempo extra, se dio inicio a la tanda de penales, donde la templanza, la puntería y la efectividad de los pateadores franceses marcaron la diferencia absoluta del certamen. De esta manera, el conjunto parisino revalidó su mística copera y se quedó con el ansiado bicampeonato de Europa, sellando una temporada histórica y postergando una vez más la ilusión del Arsenal de conquistar su primer título en el torneo más importante de clubes.







