El presidente de Rusia, Vladímir Putin, lanzó una severa advertencia a las potencias europeas al asegurar que su gobierno responderá con la confiscación de buques comerciales en cualquier región del mundo si la Unión Europea avanza con la incautación de embarcaciones vinculadas a la flota mercantil o de transporte rusa.
El pronunciamiento tuvo lugar a bordo del crucero portamisiles Variag, buque insignia de la Flota del Pacífico apostado en la isla de Sajalín, durante una gira de supervisión militar por la región del Lejano Oriente.
Tensión marítima y maniobras en el Pacífico
Durante su discurso, el jefe del Kremlin calificó las eventuales incautaciones por parte de los gobiernos occidentales como actos de "piratería y saqueo", al tiempo que marcó la postura de su administración frente a las sanciones comerciales:
Respuesta sin límites geográficos: advirtió que la reacción rusa no se restringirá al espacio marítimo donde ocurra la eventual retención, sino que Moscú actuará en las zonas estratégicas que considere oportunas.
Ataque a las sanciones de la UE: el mandatario cuestionó los controles e inspecciones que el bloque europeo aplica sobre la denominada "flota fantasma", utilizada para eludir las restricciones internacionales a las exportaciones hidrocarburíferas.
Capacidad de intercepción: el comandante de la Flota del Pacífico, almirante Víktor Líina, ratificó durante el acto que sus fuerzas navales están preparadas para detener y abordar embarcaciones pertenecientes a "países inamistosos".
Asimismo, el mandatario ruso acusó a la OTAN de incrementar la presencia militar en las regiones del Ártico y Asia-Pacífico, al tiempo que cuestionó la postura del gobierno de Japón por mantener sanciones económicas y calificar a Rusia como una amenaza en su doctrina de defensa regional.






