Con la llegada de la primavera, las verdulerías argentinas comienzan una transformación progresiva. A medida que aumentan las temperaturas y se extienden las horas de luz, algunos productos propios del invierno ceden protagonismo y empiezan a aparecer frutas, verduras y hortalizas características de los meses más cálidos.
El cambio, sin embargo, no ocurre de un día para otro. Las primeras semanas de la estación funcionan como una etapa de transición y la disponibilidad de cada producto puede variar de acuerdo con la región productiva, las condiciones climáticas y el momento de la temporada.
Por eso, durante octubre y noviembre la diferencia suele hacerse mucho más evidente.
Qué frutas son de estación en primavera
Entre las frutas que comienzan a destacarse aparece la frutilla, uno de los productos más característicos de esta etapa. También empieza a ganar presencia el arándano.
Con el avance de la estación se suman otras alternativas como cerezas, frambuesas, duraznos y damascos, cuya disponibilidad aumenta especialmente hacia noviembre y la proximidad del verano.
Al mismo tiempo, en las verdulerías continúan encontrándose productos de temporadas más extensas, como banana, manzana, pera, naranja, limón, ananá y palta.
La oferta no permanece igual durante los tres meses: algunas variedades aparecen desde el comienzo de la primavera y otras alcanzan una presencia mucho mayor hacia el final de la estación.
Las verduras que empiezan a ganar protagonismo
La primavera también trae cambios importantes entre las verduras y hortalizas.
Entre los productos asociados con esta época aparecen espárragos, alcauciles, arvejas, habas, chauchas, zapallitos, lechuga, radicheta, radicha y nabo.
A ellos se suman verduras con períodos de disponibilidad más amplios, como acelga, espinaca, remolacha, puerro, apio, perejil, repollo, brócoli y coliflor.
Nuevamente, su presencia y cantidad pueden cambiar dependiendo de la zona del país y de las condiciones que haya atravesado cada producción.
Tomate, morrón y berenjena: los que llegan con más calor
A medida que la primavera avanza y las temperaturas se acercan a las del verano, también comienzan a ganar terreno otras hortalizas.
Es el caso del tomate, morrón, berenjena, pepino, zapallito, zapallo y choclo, productos asociados al período primavera-verano.
El calendario del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) contempla buena parte de estas variedades entre los cultivos que pueden sembrarse durante la primavera y desarrollarse en los meses de temperaturas más elevadas.
¿Comprar productos de estación puede ser más barato?
Elegir frutas y verduras de estación también puede repercutir en el precio que encuentra el consumidor.
Cuando aumenta la disponibilidad de determinado producto, pueden generarse condiciones para encontrar valores más convenientes. Sin embargo, esto no significa que un alimento de estación necesariamente será más barato, ya que el precio final también depende del clima, el volumen producido, la logística, la distribución y la oferta existente en cada momento.
La primavera es, precisamente, un período de transición.
Durante las primeras semanas todavía conviven productos típicos de los meses fríos con aquellos que anticipan el calor. Pero hacia octubre y noviembre, las góndolas y verdulerías empiezan a cambiar con mayor claridad: las frutillas y cerezas ganan presencia y ocurre algo similar con tomates, morrones, berenjenas, pepinos y choclos.






