¿Hasta dónde puede exigirse un deportista sin poner en riesgo su salud? ¿Qué señales puede ofrecer el organismo antes de que aparezca una lesión? Sobre estos interrogantes habló el bioquímico Héctor Jerez durante su visita a A Primera Hora de Radio LV11, donde explicó el trabajo que viene realizando con jugadores de tenis de mesa de Santiago del Estero.
Jerez consiguió unir dos ámbitos que conoce de cerca: la bioquímica y el deporte. Practica tenis de mesa desde su juventud y continuó ligado a la disciplina durante sus años de estudio en Tucumán y posteriormente en Santiago, participando incluso de competencias nacionales.
Con el paso de los años comenzó a profundizar su formación en medicina y bioquímica deportiva, conocimientos que actualmente aplica al seguimiento de atletas.
Qué buscan conocer a través de los análisis
Jerez explicó que la Asociación Norte de Tenis de Mesa cuenta actualmente con deportistas que compiten tanto en el ámbito nacional como internacional. Algunos incluso participan de instancias de evaluación y selección para representar a la Argentina.
A partir de esa realidad surgió la intención de contribuir desde la bioquímica: conocer el estado inicial del atleta, analizar cómo responde a entrenamientos intensos y competencias, observar su recuperación y prevenir que una sobrecarga pueda terminar provocando una lesión.
El punto de partida son los denominados estudios basales.
Entre ellos mencionó el hemograma, controles de glucemia, urea y creatinina, perfiles hepáticos y lipídicos. Estos parámetros aportan información que luego debe ser evaluada por los profesionales correspondientes.
Cómo detectar una posible sobrecarga
Además de esos estudios generales, el bioquímico habló sobre determinados marcadores biológicos que pueden resultar útiles para evaluar la respuesta del cuerpo ante la exigencia.
Uno de ellos es la CPK, una enzima cuyos valores pueden aportar información sobre el estado muscular. Jerez explicó que valores elevados pueden advertir que el músculo está siendo sometido a una exigencia excesiva y requieren una evaluación adecuada.
También mencionó controles relacionados con cortisol y testosterona, dentro de un seguimiento que busca observar, entre otros aspectos, estrés, recuperación y respuesta muscular.
El objetivo, sostuvo, no pasa solamente por mejorar el rendimiento.
La prevención es una parte central: detectar cuándo corresponde reducir una carga de entrenamiento, favorecer el descanso y permitir una recuperación adecuada.
“El control nos tiene que avisar antes”
La entrevista amplió entonces el debate hacia una realidad mucho más cotidiana en Santiago del Estero: las personas que practican deportes de manera amateur.
Jerez remarcó que la actividad física debe ir acompañada por responsabilidad individual y controles adecuados, especialmente cuando existen factores como sobrepeso u otras condiciones que requieren seguimiento.
“El control nos avisa antes, nos tiene que avisar antes en qué condiciones estamos”, sintetizó.
La recomendación adquiere especial relevancia para quienes realizan actividad física ocasionalmente o participan de competencias sin una preparación regular.
¿Debería haber desfibriladores en los eventos deportivos?
Durante A Primera Hora, la conversación llegó también a la presencia de desfibriladores en competencias deportivas, particularmente en el fútbol amateur.
Consultado sobre si deberían estar disponibles, Jerez consideró que contar con ellos sería “necesario y conveniente”, aunque insistió en que la prioridad debe estar puesta mucho antes de una emergencia.
“La prevención está en no tener que usarlo cuando ya está producido el hecho”, explicó.
El bioquímico señaló que existen síntomas y controles que pueden ayudar a advertir situaciones que requieren una evaluación médica antes de exponerse a una determinada exigencia deportiva.
Qué hacer antes de comenzar una competencia
Hacia el final de la entrevista, Jerez fue consultado específicamente sobre qué debería hacer una familia cuyo hijo comienza a practicar un deporte con perspectivas competitivas.
En lugar de recomendar un único análisis para todos, hizo hincapié en algo más amplio: buscar seguimiento profesional, ya sea con médicos deportólogos u otros especialistas según cada caso.
El control puede contemplar peso, altura, medidas antropométricas, características de la disciplina y estudios basales, teniendo en cuenta que las exigencias deben adaptarse a la edad y al desarrollo de cada persona.
No es lo mismo la carga de entrenamiento de un adolescente, un preadolescente o un adulto, explicó, por lo que el acompañamiento debe ser individualizado.
La charla dejó así una idea que atravesó toda la entrevista: entrenar y competir no consiste únicamente en exigir al cuerpo, sino también en conocerlo, controlarlo y darle el tiempo necesario para recuperarse.






