El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, vivió un incómodo momento este domingo al ser recibido con silbidos y abucheos generalizados por parte de la multitud que colmó el MetLife Arena, minutos después de que finalizara el encuentro decisivo de la Copa del Mundo 2026. El mandatario norteamericano había presenciado el partido consagratorio desde el palco oficial detrás de una ventana blindada, compartiendo la jornada con el titular de la FIFA, Gianni Infantino, el rey Felipe VI de España, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y los mandatarios de los países coanfitriones de la cita ecuménica, México y Canadá. Sin embargo, la hostilidad del público se hizo sentir con fuerza cuando el líder republicano abandonó el sector VIP para ingresar al campo de juego.
Abucheos en la pantalla gigante y entrega de medallas
El rechazo de los espectadores locales y extranjeros se desató de manera unánime en el preciso instante en que las cámaras de la transmisión oficial enfocaron el rostro del mandatario en la pantalla gigante del estadio. Pese al tenso clima y las expresiones de desaprobación de las tribunas, Trump participó formalmente de la ceremonia oficial protocolar. Junto a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el monarca español, el presidente estadounidense procedió a colocar las medallas de plata al plantel de la Selección Argentina y las preseas doradas a los flamantes campeones de España, en un estrado donde también estuvo presente el titular de la AFA, Claudio "Chiqui" Tapia.
Polémica en redes por romper el protocolo de la Copa
Los silbidos en el MetLife Arena coronaron una jornada donde el mandatario ya venía siendo objeto de duras críticas en las plataformas digitales debido a una transgresión reglamentaria. Durante el desarrollo del partido, la transmisión oficial de la FIFA captó el momento en que Gianni Infantino le permitió a Trump tocar la Copa del Mundo original dentro del palco oficial, una acción estrictamente reservada por protocolo exclusivo para los futbolistas campeones del mundo y los jefes de Estado de las naciones ganadoras. El gesto del dirigente suizo encendió el debate en las redes sociales y exacerbó los ánimos de los aficionados antes de la premiación.






