En el marco de la festividad de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo, las celebraciones religiosas en todo el país estuvieron centradas en un firme llamado a la solidaridad, la generación de empleo y la protección del derecho de las familias a contar con un plato de comida en sus hogares. Durante la homilía, se remarcó que el trabajo digno y el alimento no deben constituir privilegios ni actos de caridad, sino derechos esenciales que exigen ser promovidos por el Estado y la sociedad.
Tomando como referencia el simbolismo de las espigas de trigo, la prédica bíblica recordó la parábola del Evangelio "Denles ustedes de comer" para exhortar a la ciudadanía y a la dirigencia a no ser indiferentes ante las problemáticas de la pobreza, la desocupación y la exclusión social.
Principales pedidos de la ceremonia
Durante el desarrollo del oficio religioso, la Iglesia planteó una serie de reflexiones orientadas a la realidad socioeconómica de la Argentina:
Oportunidades laborales: se encomendó la creación de puestos de trabajo con remuneraciones acordes y condiciones que aseguren el sustento digno mediante el esfuerzo propio.
Responsabilidad institucional: se instó a los funcionarios públicos a desempeñarse con honestidad, compromiso ético y vocación por la construcción de la paz social.
Mensaje papal: la ceremonia incluyó una mención al papa León XIV, expresando el deseo comunitario de que concrete su visita pastoral al país para transmitir un mensaje de aliento y esperanza a la población.
La festividad concluyó con la tradicional oración a San Cayetano, en la que los fieles renovaron sus intenciones por la justicia social, el desarrollo del país y la superación de las dificultades económicas en los hogares.






