La enfermedad de Sjögren es un trastorno autoinmune crónico que afecta principalmente las glándulas encargadas de producir lágrimas y saliva, provocando una marcada sequedad en los ojos y la boca. Sin embargo, los especialistas advierten que también puede comprometer otros órganos y generar síntomas que muchas veces dificultan su diagnóstico.
Aunque puede aparecer a cualquier edad, se diagnostica con mayor frecuencia después de los 40 años y nueve de cada diez pacientes son mujeres.
¿Cuáles son los síntomas?
Las manifestaciones más frecuentes son la sequedad ocular y la sequedad bucal.
En los ojos puede provocar ardor, picazón, irritación o sensación de tener arena. En la boca, en tanto, puede generar dificultad para hablar, masticar o tragar, además de favorecer la aparición de caries, úlceras e inflamación de las encías.
Pero la enfermedad también puede producir:
- Cansancio persistente.
- Dolor, rigidez o inflamación de las articulaciones.
- Inflamación de las glándulas salivales.
- Tos seca.
- Erupciones cutáneas.
- Piel seca.
- Sequedad vaginal.
Además, puede presentarse junto con otras enfermedades autoinmunes, como artritis reumatoide o lupus.
Una enfermedad que suele demorar en diagnosticarse
La Dra. Ana Lizarraga, médica reumatóloga (M.N. 140.534) e integrante de la Organización Médica de Investigación (OMI), explicó que el Sjögren aparece cuando el sistema inmunológico ataca por error tejidos del propio organismo.
"El ataque se dirige principalmente a las glándulas salivales y lagrimales, aunque también puede comprometer articulaciones, pulmones, riñones y otras partes del organismo", indicó.
Uno de los principales desafíos es que los síntomas suelen aparecer de manera progresiva y por separado. Es habitual que una persona consulte primero al oftalmólogo, al odontólogo o al reumatólogo sin que inicialmente se relacione todo con una misma enfermedad.
Según los especialistas, el tiempo promedio entre el inicio de los síntomas y el diagnóstico es de tres años.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico requiere una evaluación integral y puede incluir:
- Historia clínica y examen físico.
- Pruebas oftalmológicas para medir la producción de lágrimas.
- Análisis de sangre.
- Biopsia de glándula salival menor.
- Ecografía de glándulas salivales.
"La interpretación debe integrar la clínica, los estudios y la experiencia del especialista", explicó la Dra. Lizarraga.
Por su parte, el oftalmólogo Franco Pakoslawski (M.N. 113.535) remarcó que el trabajo interdisciplinario es fundamental.
"El diagnóstico es siempre en equipo. Los especialistas tienen que trabajar de manera fluida y compartir la evolución y las sospechas diagnósticas", señaló.
El impacto en la vida cotidiana
El especialista explicó que el ojo seco asociado al Sjögren no solo provoca molestias, sino que puede afectar actividades habituales como leer, trabajar frente a una computadora, usar el celular, conducir —especialmente de noche— o permanecer en ambientes con aire acondicionado.
A su vez, la odontóloga Jacqueline Melamed (M.N. 28.078) indicó que la sequedad bucal puede generar la sensación de "masticar algodón", además de dificultar la alimentación y aumentar el riesgo de caries, incluso en personas con una correcta higiene bucal.
¿Tiene tratamiento?
Actualmente el síndrome de Sjögren no tiene cura, pero existen tratamientos que ayudan a aliviar los síntomas, prevenir complicaciones y mejorar la calidad de vida.
"No existe un único tratamiento que cure la enfermedad en todos los pacientes. El abordaje se adapta a aquello que afecta a cada persona", afirmó la Dra. Lizarraga.
La especialista destacó además que, tras muchos años con escasos avances, actualmente existen nuevas investigaciones y medicamentos en evaluación para esta enfermedad.
Recomendaciones para convivir con la enfermedad
Los especialistas aconsejan:
- Mantener una buena hidratación durante todo el día.
- Realizar controles médicos periódicos.
- Cumplir con el tratamiento indicado por el equipo de salud.
- Descansar adecuadamente.
- Practicar actividad física adaptada a cada paciente.
- Cuidar la salud emocional.
Estas medidas, junto con un seguimiento médico interdisciplinario, contribuyen a reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de quienes conviven con el síndrome de Sjögren.






