El devastador impacto del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el occidente y centro de Colombia continúa dejando cifras alarmantes.
La emergencia golpeó con especial crudeza a los departamentos del occidente colombiano, afectando de manera severa a urbes como Cali, Pereira, Quibdó, Buenaventura y Manizales.
Frente al panorama de catástrofe y pérdidas estimadas en unos 9.500 millones de dólares, el mandatario colombiano rubricó junto a su gabinete de ministros la declaración de emergencia económica y social. La medida busca agilizar la asignación de recursos fiscales y acelerar la creación del marco financiero para afrontar la reconstrucción. "Los mayores esfuerzos del Gobierno están direccionados a rescatar, ojalá Dios quiera, a estas 262 personas con vida", subrayó el mandatario al ratificar la prioridad de las operaciones en las zonas siniestradas.
En paralelo a las donaciones privadas del sector empresarial y aportes de corporaciones internacionales, comenzó a articularse la cooperación internacional para asistir a las poblaciones más damnificadas. En ese contexto, se enviará un contingente de las Fuerzas Armadas desde Argentina provisto de sistemas de potabilización de agua, cocinas de campaña, módulos de comunicación y miles de raciones de alimento que serán trasladados en aeronaves militares Hércules C-130 para apuntalar la contención logística en el terreno.






