La panelista Tamara Pettinato rompió el silencio tras el fuerte revuelo mediático y la ola de comentarios que provocaron sus declaraciones públicas sobre Sofi Martínez y Lionel Messi. La conductora había realizado una serie de comentarios en clave de humor respecto a un presunto e hipotético acercamiento entre la periodista y el futbolista, lo que despertó inmediatas reacciones divididas en las plataformas digitales y programas de espectáculos.
Al ser consultada sobre las derivaciones de sus declaraciones, la hija de Roberto Pettinato minimizó el impacto de los cuestionamientos y aseguró que no estuvo al tanto de la magnitud de las críticas. “No me enteré que me hayan criticado tanto por lo que dije de Sofi Martínez. Depende cómo se lo tomaron, hay gente que se lo tomó con humor como yo y se rieron y gente que lo quiso llevar para el lado de algo serio”, puntualizó la mediática, diferenciando la ironía del plano informativo.
Asimismo, la panelista vinculó la hostilidad de ciertos mensajes con una animosidad previa ligada a su perfil ideológico y su exposición en los medios de comunicación. “A mí siempre me van a criticar por lo político, diga lo que diga. Ya estoy acostumbrada, ya me chupa bastante un huevo, entonces ya no lo leo”, lanzó de forma tajante, ratificando su decisión institucional de no consumir los debates que se generan en torno a su figura.
El límite del humor y las disculpas institucionales
Más allá de mantener firme su postura descontracturada, Pettinato asumió una actitud componedora en caso de que sus palabras hayan afectado de forma directa a la protagonista del rumor. “Si a Sofi Martínez le molestó yo le pido perdón, pero si entendió que fue un chiste, todo bien”, manifestó, dejando en claro que su única intención era generar contenido de entretenimiento y no alimentar trascendidos personales.
Hacia el final de su descargo, defendió su derecho a ejercer la libre expresión humorística sin la necesidad de someter sus intervenciones a explicaciones complementarias. “A los demás no tengo que explicarles nada, explicar un chiste me hace sentir una boluda. Si algo me parece gracioso y lo quiero subir, lo hago. El límite es lastimar a alguien y creo que ninguno de los que nombré se sintió ofendido”, concluyó.






