Entre los trabajadores que volvieron a concentrarse este miércoles frente a la Municipalidad de La Banda estaba Gisela. Tiene 33 años, dos hijos y atraviesa un tratamiento contra el cáncer. En diálogo con Nuevo Diario, aseguró que lleva 12 años vinculada laboralmente a la Comuna mediante un plan, que actualmente percibe $100.000 mensuales y que, pese a las reiteradas promesas que recibió, nunca consiguió acceder a un contrato. Hoy, mientras necesita afrontar medicamentos, estudios y tratamientos fuera de Santiago del Estero, pide una respuesta.
“Tengo 33 años y hace 12 años que tengo plan. Me han prometido muchas veces contrato. Hasta el momento no me lo han dado”, relató.
Su testimonio se conoció durante el segundo día consecutivo de reclamos frente al edificio municipal de calle 25 de Mayo, donde trabajadores se congregaron nuevamente en busca de definiciones sobre su situación laboral.
Pero detrás del reclamo de Gisela existe además una delicada situación personal y de salud que ella misma decidió hacer pública.
De trabajar en la limpieza de calles a enfrentar un cáncer
Según contó a Nuevo Diario, sus problemas de salud comenzaron el año pasado.
Inicialmente fue diagnosticada con una hernia de disco, una condición que, de acuerdo con su relato, le dificultaba subir a los camiones utilizados para realizar tareas de limpieza en las calles.
Gisela asegura que presentó los correspondientes certificados médicos, pero continuó desempeñando esas funciones hasta que su cuadro de salud se volvió todavía más complejo.
Posteriormente recibió un diagnóstico de cáncer de timo.
Desde entonces comenzó un extenso proceso de tratamiento.
“Estoy con tratamiento. He tenido 18 sesiones de quimioterapia e inmunoterapia”, explicó.
Ahora necesita continuar realizándose estudios y, según detalló, deberá trasladarse a Córdoba para recibir radioterapia.
Cobra $100.000 y una medicación llegó a costarle $295.000
A las dificultades propias del tratamiento se suma el aspecto económico.
Gisela aseguró que actualmente percibe $100.000 mensuales por el plan municipal y que, aunque cuenta con cobertura para determinadas prestaciones, debe afrontar otros medicamentos y gastos relacionados con su enfermedad.
Como ejemplo, contó que uno de los medicamentos que necesitó consumir diariamente tenía un costo de $295.000 por una caja de diez comprimidos.
A eso, señaló, se agregan traslados fuera de la provincia y diferentes gastos derivados de su atención médica, entre ellos el acompañamiento psicológico y psiquiátrico.
“Tengo que costear el tratamiento, que es bastante alto, y tengo que ir a hacerlo en otra provincia”, manifestó.
“Mi expediente está desde 2024”
En ese contexto, la mujer aseguró que recurrió a las autoridades de la Municipalidad de La Banda en busca de una solución.
Su pedido, explicó, es que pueda concretarse el contrato que afirma que le prometieron durante años, algo que le permitiría mejorar sus condiciones laborales mientras atraviesa el tratamiento.
Según su testimonio, existe un expediente iniciado desde 2024, pero hasta el momento no consiguió una resolución favorable.
También sostuvo que intentó en reiteradas oportunidades ser recibida por funcionarios municipales.
En una de esas gestiones, según relató, le comunicaron: “Lamentablemente, tu caso ya no tiene solución porque él ya no puede firmarte nada, porque ya tenés que esperar el otro mandato”.
Se trata de la versión brindada por la propia trabajadora a Nuevo Diario sobre las respuestas que asegura haber recibido.
“Yo necesito que él me dé la cara”
La situación administrativa adquiere para Gisela otra dimensión debido al tratamiento que está atravesando.
“Yo necesito que él me dé la cara”, reclamó al referirse al intendente.
La mujer es además madre de dos hijos, de 14 y 4 años, una responsabilidad que, según contó, se convirtió también en uno de los motivos para continuar buscando alternativas frente a las dificultades.
“Lamentablemente no puedo bajar los brazos. Actualmente ando vendiendo rifas para poder solventar los gastos médicos”, expresó.
“No pido que me regalen nada”
En medio de su relato, Gisela dejó en claro cuál considera que es el centro de su pedido.
“No pido que me regalen nada, simplemente que me reconozcan los años trabajados”, sostuvo.
Su historia se conoció mientras otros trabajadores permanecían frente al edificio municipal reclamando por bajas de cooperativas, planes y falta de definiciones sobre su situación laboral.
En su caso, asegura que detrás de esos doce años de trabajo existe ahora una urgencia adicional: continuar afrontando un tratamiento oncológico mientras espera una respuesta sobre su situación dentro de la Municipalidad de La Banda.
Hasta el momento, en la información proporcionada a este medio no consta una respuesta oficial del Municipio específicamente sobre el caso planteado por Gisela.






