Un informe elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (UCA) puso de manifiesto las transformaciones en los hábitos de consumo de la población activa. A partir de una muestra de 1.171 trabajadores asalariados de todo el país, el estudio precisó que el 22,6% de los encuestados no suele consumir alimentos durante el desarrollo de su jornada laboral.
El relevamiento expuso que el factor económico resulta determinante en las conductas de consumo: el 83,5% de los consultados manifestó haber atravesado alguna privación alimentaria en su ámbito de trabajo, ya sea por saltear comidas o por optar por alimentos de menor valor nutricional por razones presupuestarias. En contraposición, sólo el 16,5% de la muestra indicó no haber registrado restricciones económicas en este rubro.
Calidad nutricional y dinámicas del almuerzo
La modificación en la calidad de la dieta figura como la restricción de mayor prevalencia. El 78,5% de los asalariados reconoció la adquisición de alimentos de menor calidad nutricional debido a limitaciones en sus ingresos. De ese grupo, un 53,9% realiza esta práctica de forma ocasional, mientras que un 24,6% la adoptó de manera frecuente.
Respecto de la logística empleada para resolver la comida del mediodía, el relevamiento detalló las distintas locaciones utilizadas por los trabajadores:
Puesto de trabajo o escritorio: 41,5%
Comedor de la empresa o institución: 38,9%
Locales gastronómicos (restaurantes, cafés o bares): 7,0%
Disponibilidad de tiempo y consecuencias en la salud
La investigación de la UCA abordó también las limitaciones temporales para realizar la pausa alimentaria. Al respecto, el 26% de los trabajadores reportó dificultades para interrumpir sus tareas de forma regular. Las condiciones de infraestructura en el empleo marcan una disparidad acentuada: entre quienes disponen de servicio de comedor, el 86,3% logra efectuar la pausa, cifra que desciende al 62,7% en aquellos lugares de trabajo que carecen de equipamiento adecuado.
En relación con el impacto en el organismo, Raúl Sandro Murray, presidente de la Sociedad Argentina de Médicos Nutricionistas, advirtió que la omisión del almuerzo o la extensión prolongada del ayuno diurno pueden generar disminución en la concentración, fatiga física e ingestas desmedidas en el horario nocturno.
Asimismo, el especialista instó a propiciar un cese efectivo de la actividad productiva al momento de comer para evitar la ingesta simultánea con el uso de pantallas o dispositivos móviles.






