El mercado de trabajo registra un deterioro en la calidad de la ocupación pese a la recuperación de actividades primarias y financieras, según un informe del Centro de Economía Política de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (Centro RA-UBA). El estudio, elaborado sobre la base del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), señala que las ramas vinculadas al comercio exterior y a la captura de divisas lideran la actividad, pero presentan una capacidad acotada para crear empleo formal.
En forma paralela, la administración pública registró una reducción de 148.200 puestos de trabajo, lo que representa una contracción del 4,2% en el sector estatal. En la órbita privada, las actividades dinámicas orientadas al mercado externo no logran compensar la caída de la ocupación en los rubros dependientes del consumo masivo interno.
Evolución de la actividad económica y del trabajo registrado por sectores
Entre diciembre de 2023 y mayo de 2026, el sector agropecuario encabezó la expansión de la actividad con una suba del 40% y la creación de 13.000 empleos registrados (un incremento del 4,2%). Sin embargo, el resto de los rubros que mostraron variaciones positivas de producción destruyeron puestos de trabajo asalariado en el mismo periodo.
Intermediación financiera: La actividad subió un 19%, pero registró 8.600 empleos menos (-5,7%).
Explotación de minas y canteras: Creció un 16% en producción, con una pérdida de 8.500 puestos (-8,9%).
Hoteles y restaurantes: Tuvo un alza del 13% en el indicador de actividad, pero perdió 22.900 empleos (-7,8%).
Actividades inmobiliarias: La actividad ascendió 3%, mientras que la ocupación privada cayó en 36.900 puestos (-4%).
Transporte y comunicaciones: Presentó un avance del 3%, acompañado por un recorte de 29.400 trabajos (-5,5%).
La enseñanza privada figuró como una de las pocas excepciones al esquema general, con un incremento del 2% en su nivel de producción y la adición de 6.800 puestos (1,6%). En contraste, los servicios sociales y de salud privada anotaron una baja de 6.100 asalariados (-18%), mientras que el sector de electricidad, gas y agua perdió 600 empleos (0,8%) pese a crecer 1%.
Incremento de la informalidad y la desocupación en el mercado laboral
El balance macroeconómico expone una desarticulación entre las variables de producción y la protección social de los trabajadores. En el segundo trimestre, la tasa de desocupación trepó al 7,9%, frente al 7,6% medido en el mismo período del año previo. La subocupación demandante, en tanto, descendió de manera leve hasta ubicarse en el 11,5%.
Si bien la tasa de empleo mostró una suba marginal del 44,5% al 45%, la absorción de mano de obra se volcó hacia el circuito no declarado. La informalidad laboral alcanzó al 45% del total de los ocupados en el país, superando el 43,2% consignado un año atrás, lo que confirma que el crecimiento del volumen de ocupación se sostiene mediante contrataciones sin cobertura previsional ni legal.






