Los beneficios derivados de la reforma laboral todavía no logran reflejar un impacto significativo en el mercado de trabajo. De acuerdo con un relevamiento privado elaborado por la consultora PwC en Argentina, la incorporación de nuevas modalidades de remuneración y contratación vinculadas al blanqueo se está implementando de manera muy gradual por parte de las empresas.
Aplicación dispar de las nuevas herramientas
El estudio, enfocado en personal fuera de convenio de 148 firmas, detalla que el denominado salario dinámico —que permite otorgar bonos por productividad sin incorporarlos al básico ni considerarlos para indemnizaciones o derechos adquiridos— solo se aplica en el 1% de las compañías analizadas.
Por su parte, los bancos de horas, que facultan a distribuir las 48 horas semanales según las necesidades de producción para evitar el pago de extras, están presentes en el 9% de los casos. En cuanto al Régimen de Incentivo a la Formalización Laboral (RIFL) —que reduce drásticamente las cargas sociales para facilitar la incorporación de trabajadores—, solo el 10% de las empresas lo utiliza.
"En la mayoría de los casos, las organizaciones aún mantienen estos cambios bajo análisis o consideran que no resultan aplicables a la realidad", advierte el informe de PwC, el cual también señala que el 44% de las firmas opta por incorporar compensaciones alternativas, como el pago de telefonía celular o viáticos.
El empleo continúa en descenso
A pesar de las nuevas normativas orientadas a flexibilizar la contratación y poner topes indemnizatorios, los datos oficiales recopilados por la Secretaría de Trabajo y analizados por la consultora Politikon Chaco muestran que en abril se registró una caída del empleo formal del 0,2% frente a marzo, con la pérdida de 11.673 puestos. La contracción se profundiza al comparar con el inicio de la gestión de Javier Milei, acumulando una baja de 235.416 puestos de empleo.
En sintonía con este diagnóstico, un trabajo del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la UBA detalla que sectores clave como la industria, la construcción y el comercio —que concentran el 38% del valor agregado y el 44% del empleo privado registrado— se mantienen entre un 4% y un 13% por debajo de sus niveles de actividad de 2022, lo que explica en gran medida la persistente tendencia a la baja en la contratación.





