Una estudiante menor de edad denunció a un compañero de su colegio por presunto abuso sexual y obtuvo una restricción judicial de acercamiento. Sin embargo, las medidas adoptadas posteriormente por la institución educativa modificaron también la rutina escolar de la denunciante.
El caso ocurrió en un establecimiento del barrio Santa Mónica, en Mar del Plata. Para evitar que los adolescentes se encuentren dentro de la institución, el colegio reorganizó los horarios y estableció que la estudiante curse algunas materias de manera remota.
Además, dispuso que cuando concurra presencialmente al establecimiento lo haga acompañada por una persona adulta.
La denuncia contra un compañero del colegio
Según consta en la denuncia presentada ante la Policía y posteriormente radicada en la Justicia, el episodio investigado habría ocurrido hace aproximadamente cinco meses dentro del establecimiento educativo.
La adolescente denunció que su compañero la habría arrinconado y sometido a tocamientos sin consentimiento.
La familia sostuvo además que ese hecho no habría sido aislado, sino que se habría producido en un contexto de presunto hostigamiento previo.
Ambos adolescentes habían mantenido una relación durante el año anterior y, siempre de acuerdo con la presentación realizada ante las autoridades, después de la separación habrían comenzado diferentes episodios de acoso.
Entre las situaciones incorporadas a la denuncia se mencionan hostigamientos dentro del establecimiento y a través de las redes sociales.
La Justicia ordenó una restricción de acercamiento
Tras la presentación, la Justicia hizo lugar al pedido de una restricción de acercamiento y estableció un impedimento de contacto.
De acuerdo con la medida informada, el adolescente denunciado deberá abstenerse de realizar actos de perturbación o intimidación contra la estudiante y los integrantes de su grupo familiar en sus actividades habituales, incluidas las educativas.
La medida busca impedir el contacto entre ambos mientras el caso continúa bajo intervención judicial.
Qué decidió hacer la escuela
A partir de la restricción, el establecimiento tuvo que organizar la actividad académica para evitar que los estudiantes coincidieran.
La institución reorganizó sus horarios, pero también estableció modificaciones que afectan directamente la cursada de la adolescente denunciante.
Entre ellas, dispuso que algunas materias sean realizadas de manera remota y que, cuando deba concurrir al colegio, lo haga acompañada por un adulto.
De esta manera, la estudiante no puede desarrollar actualmente toda su actividad escolar bajo la misma modalidad presencial que mantenía antes de la denuncia.
Una causa que continúa bajo intervención judicial
El adolescente señalado se encuentra denunciado y alcanzado por una restricción de acercamiento, mientras que los hechos descriptos forman parte de una investigación.
Por ese motivo, corresponde mantener la presunción de inocencia y diferenciar las afirmaciones contenidas en la denuncia de hechos eventualmente acreditados mediante una resolución judicial.
Mientras la Justicia continúa interviniendo, el caso también puso el foco sobre las medidas adoptadas dentro del establecimiento para garantizar la continuidad educativa y evitar el contacto entre los dos adolescentes.






