Una mujer de 40 años, que cursa un embarazo, denunció a su pareja, un agente de la Policía de Santiago del Estero, por presuntas amenazas y antecedentes de violencia física. La presentación fue realizada ante una dependencia policial, luego de un episodio en el que, según su relato, el efectivo la habría intimidado mientras ambos se encontraban dentro de un automóvil. Ante la gravedad de lo denunciado, la Justicia dispuso medidas de protección y la colocación de un botón antipánico.
El procedimiento se inició a partir de una denuncia radicada durante la madrugada del sábado 31 de octubre en la Comisaría Comunitaria N° 14, con intervención del Departamento de Seguridad Ciudadana N° 5.
De acuerdo con la información policial, la denunciante manifestó que mantenía una relación sentimental con el acusado desde hacía aproximadamente siete meses y que se encontraba embarazada.
Según explicó, durante los últimos dos meses el vínculo habría comenzado a deteriorarse por comportamientos agresivos que atribuyó a su pareja.
La mujer aseguró que había sufrido agresiones físicas en distintas oportunidades y que algunos de esos episodios habrían sido conocidos por familiares del denunciado.
Incluso, señaló que la madre y una hermana del efectivo le habían recomendado realizar una presentación policial.
Sin embargo, manifestó que hasta ese momento no se había animado a denunciarlo por temor y porque, después de los conflictos, su pareja expresaba arrepentimiento.
Las amenazas denunciadas y el episodio dentro del automóvil
El hecho que motivó la presentación habría ocurrido el jueves 29 de octubre, alrededor de las 21.30, en la ciudad de Clodomira.
Según consta en la denuncia, la mujer se había acercado al domicilio de su pareja para conversar sobre un tratamiento médico que debía seguir durante el embarazo.
En esas circunstancias, ambos se encontraban dentro de un automóvil cuando, de acuerdo con su testimonio, el agente comenzó a levantar la voz e insultarla.
La situación habría escalado cuando el hombre golpeó violentamente la guantera del vehículo.
La denunciante relató que intentó tranquilizarlo, pero recibió una amenaza directa.
“Más vale que no me toques o te voy a bajar los dientes de una piña”, habría expresado el efectivo, según la presentación policial.
Tras ese episodio, la mujer comenzó a sentirse mal y le pidió que descendiera del automóvil.
Posteriormente, ambos continuaron conversando y se trasladaron hasta el domicilio del denunciado, donde ella permaneció durante la noche antes de regresar a su vivienda a la mañana siguiente.
En su declaración, también describió otros episodios de intimidación que presuntamente ocurrieron durante la relación.
Entre ellos, aseguró que el agente le enviaba fotografías en las que aparecía con su arma reglamentaria, acompañadas de amenazas de quitarse la vida o de causarles daño a ella y a integrantes de su familia.
La mujer sostuvo que también había recibido expresiones intimidatorias como “te voy a arrastrar de los pelos” y “te voy a desfigurar”.
Además, manifestó que poco antes de presentarse en la dependencia policial recibió un mensaje de audio en el que su pareja le anticipaba que tomaría acciones legales contra ella por supuestas denuncias falsas.
Todos estos hechos forman parte del relato de la denunciante y deberán ser evaluados por las autoridades judiciales.
La Justicia dispuso medidas de protección
Ante la situación denunciada, la mujer solicitó una intervención urgente para evitar nuevos episodios y resguardar tanto su integridad como la de su familia.
La consulta judicial fue realizada al doctor Pedro Ibáñez, quien dispuso la notificación de medidas de protección y la colocación de un botón antipánico para la denunciante.
Este dispositivo está destinado a facilitar la solicitud de asistencia ante una eventual situación de peligro.
El informe policial no precisa cuáles son las demás medidas ordenadas, ni menciona una disposición de detención o separación del cargo del efectivo denunciado.
Tampoco se informa sobre el secuestro preventivo del arma reglamentaria, por lo que no corresponde dar por realizada esa medida.
La investigación deberá determinar las circunstancias de los episodios relatados y las eventuales responsabilidades del agente, respetando el principio de presunción de inocencia.
El caso quedó bajo intervención judicial, mientras se busca garantizar la protección de la mujer ante el temor que manifestó por su seguridad y la de sus familiares.






