El eco de un reclamo que transformó la historia social y política de la Argentina volvió a tronar con fuerza en el espacio público. Miles de personas se movilizaron este miércoles frente al Congreso de la Nación y en las principales plazas del país, en una nueva edición de la marcha Ni Una Menos, cruzada por la exigencia colectiva de justicia y la profunda conmoción que generó el reciente femicidio de Agostina Vega, la adolescente de 14 años asesinada en Córdoba.
Desde las primeras horas de la tarde, nutridas columnas integradas por organizaciones feministas, movimientos sociales, centrales sindicales, agrupaciones estudiantiles y organismos de derechos humanos colmaron la Plaza de los Dos Congresos y las avenidas aledañas. La convocatoria federal se concretó al cumplirse el undécimo aniversario de la histórica manifestación del 3 de junio de 2015, surgida tras el crimen de Chiara Páez en Santa Fe, hito que sacó a la luz la urgencia de visibilizar la violencia machista.
El pedido por Agostina Vega y el grito contra la impunidad
A lo largo de la jornada, el rostro y el nombre de Agostina Vega multiplicaron su presencia en pancartas, banderas y cánticos entonados por la multitud. Las manifestantes exigieron el esclarecimiento total del aberrante caso ocurrido en territorio cordobés y apuntaron contra los estamentos estatales por la falta de celeridad, reclamando medidas urgentes y eficaces para la protección de las infancias y adolescencias en situación de vulnerabilidad.
Bajo la consigna central de “Vivas, libres y desendeudadas nos queremos”, las distintas oradoras del acto central dieron lectura a un documento consensuado en el que expresaron su extrema preocupación por la persistencia de los índices de violencia letal en el país. En ese sentido, hicieron hincapié en la necesidad de robustecer las herramientas de asistencia psicológica, legal y habitacional para las víctimas directas e indirectas del flagelo.
Réplicas federales a más de una década del primer grito
El reclamo institucional y civil no se limitó a la Capital Federal. Las principales capitales provinciales registraron marchas masivas, concentraciones frente a las sedes de los poderes judiciales y diversas intervenciones artísticas destinadas a concientizar a la población y mantener la problemática en el tope de la agenda gubernamental.
A más de una década de aquella jornada fundacional que unificó el grito de la sociedad civil, la convocatoria de este 3 de junio volvió a validar su masividad y vigencia institucional. La movilización dejó en claro que la ciudadanía continúa movilizada en las calles de forma ininterrumpida, ratificando de manera colectiva que el fin de la violencia de género y el acceso real a la justicia penal siguen constituyendo deudas estructurales que el Estado debe saldar.







